La parasitosis es una enfermedad que persiste en el mundo, afectando hasta la muerte. Los niños suelen ser los mayormente afectados, pues ello son quienes tienen contacto frecuente con el suelo. Las principales maneras de contagio son: contaminación fecal del ambiente, agua contaminada, falta de excretas y malos hábitos higiénicos, específicamente en el lavado de manos.

Esta última recomendación ha sido muy mencionada durante el 2020, ya que sin el lavado de manos, el covid-19 se propaga mucho más, contagiando con más frecuencia. Sin embargo, vemos que no sólo este nuevo virus se puede contagiar a través de manos con falta de higiene.

La mayoría de personas parasitadas son asintomáticas durante mucho tiempo. Pero, estas personas expulsan huevos en las heces, contaminando el ambiente. Ante esta información, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que, en donde exista más del 20 % de prevalencia de geohelmintiasis, periódicamente debe realizarse una desparasitación masiva.

Según la Organización Panamerica de la Salud (OPS), se estima que una de cada tres personas está infectada por geohelmintos. Asimismo, 46 millones de niños de entre 1 y 14 años están en riesgo de infectarse por estos parásitos. Por ello, la OMS nos invita a que las familias tomen desparasitantes dos veces al año, es decir, desparasitarse cada seis meses. Los antiparasitarios más usados y recomendados son el albendazol y mebendazol, pues son efectivos, seguros, fáciles de usar, con menos efectos secundarios y de bajo costo.