Escribe: Wilson Aranda Roncal
Después de más de mil días de permanecer en la clandestinidad por tener una orden de captura en su contra, reapareció el prófugo ¿más buscado? de Perú, Vladimir Cerrón Rojas, líder del partido Perú Libre, quien llevó al poder al golpista Pedro Castillo.
Su aparición en un acto público este jueves, justamente en el aniversario de su agrupación política, generó críticas y burlas a la Policía, especialmente a su comandante general, Óscar Arriola, quien en su oportunidad llegó a decir que agencias de inteligencia extranjeras, con equipos especializados en inteligencia electrónica, cooperaban con su institución para dar caza a quien en su oportunidad llegó a “costar” 500 mil soles.
Pero, ¿estuvo realmente buscado Cerrón o contó con la protección de los gobiernos que decían buscarlo? Recordemos que Dina Boluarte, quien asumió las riendas del país tras la intentona golpista de Castillo, estaba acusada de abrir una cuenta para recibir dinero, presuntamente ilícito, para financiar a Perú Libre; más aún, se la sindicó de haber brindado el automóvil presidencial para lograr sacar de Lima a Cerrón. Es obvio, que no le convenía la captura de su líder, pues él la puso de vicepresidenta en la fórmula incompleta con Castillo, y por ello mismo no debió participar en las elecciones de 2021.
La escandalosa gestión de José Jerí, de poco más de cuatro meses, estaba más preocupada en negocios – ¿o negociados? – con empresarios chinos en un chifa y con casting de “amigas” en palacio de gobierno, que es lícito dudar de un compromiso de búsqueda. Además, en el caso Cerrón se mostró neutral y lo consideró un prófugo más. Finalmente, José Balcázar, quien ganó una curul en el Parlamento como integrante de Perú Libre y quien detalló que se comunicaba con su líder cuando estaba prófugo, es evidente que deseaba ver a Cerrón engrilletado y con el chaleco de detenido.
Inteligencia electrónica
Tras aparecer en público, Cerrón aseveró ante los periodistas que su “exitosa” desaparición y luego aparición se debió a las falencias en inteligencia electrónica de la Policía. Fue un golpe dado en la cara a Arriola, tanto que, desde el Legislativo, la diputada Norma Yarrow ha pedido la destitución del jefe policial.
El fundador de Perú Libre manifestó que estuvo a unos 200 metros de la Policía, y que ni se daban cuenta. Es decir, el lugar bien podría ser una comisaría, un puesto policial. Lo paradójico es que el prófugo daba entrevistas virtuales a diversos canales de televisión, radios, lanzaba mensajes a su agrupación política y nunca se pudo establecer su posición.
La situación ha desnudado el atraso tecnológico de nuestra Policía en una tesitura en que se necesita un equipamiento sofisticado para luchar contra las organizaciones criminales que desangran el país. Se ha firmado un convenio con el famoso FBI (Buró (Oficina) Federal de Investigación) de Estados unidos para que provea a la Policía de apoyo tecnológico, logístico y capacitación para enfrentar la criminalidad. Esperemos que esto dé resultado. La presidenta Keiko Fujimori ha pedido paciencia, pero la ciudadanía no puede soportar más extorsión, sicariato, robos, es decir la inseguridad que ha puesto en zozobra a la gente que trabaja.
