Partido que contaba con pocos antecedentes, nada más que 3 encuentros en los registros que datan una balanza más inclinada hacia el Chelsea (2 victorias y un empate); y acompañados de un Tuchel que parece haber hallado la fortuna en el club inglés; por otro lado, Zidane con un Real Madrid embalado, parecía poseer cierta ventaja en la carrera a la final en Turquía.

El físico de los pupilos de Tuchel fue impresionante y las opciones no se hicieron esperar, a los 9′, una ocasión clarísima se le presentó a Timo Werner tras un cabezazo de Pulisic; teniendo un mano a mano con Courtois, sin embargo, el belga supo quitarle el grito de gol con reflejos arácnidos, poniendo el pie para evitar la propia desventaja.

Aunque minutos después, fruto de la insistencia, a los 13′, tras un pase de larga distancia para Pulisic, quien parecía aislarse del ecuador del área de Courtois, sin embargo, el re ingreso fue muy agresivo lo que le permitió regatear contra el belga y marcar con categoría; un dato es que se convirtió en el primer futbolista estadounidense en marcar en semis una Champions League, así se abrió el marcador.

Posteriormente, a los 28′ un tiro de esquina al ras ejecutado por Toni Kross, que derivó en los pies de Modric quien tocó con Marcelo, el brasileño centró a la cabeza de Casemiro que se accidentó en una minima intervención de Militao, para que finalmente Benzemá dejara una clase magistral gratuita de cómo controlar y definir con categoría, poniendo el 1-1 definitivo.

Así, sin ventajas más allá de los errores que debe corregir el Real Madrid, sobre todo por la banda de Marcelo; y con pocas sensaciones en el segundo tiempo, se acabó el encuentro en el Alfredo Di Stefano.

Por: Gustavo Polo Jiménez.