En cada nueva elección regional o general aparece un nuevo tipo de votante: el primerizo, el ciudadano que por vez primera acudirá a las urnas para ejercer su derecho a elegir y ser elegido, que en nuestro país también es una obligación. Ese bolsón electoral para las elecciones de 2026, es de 153 mil en La Libertad y más de 2 millones en Perú.
Esa cifra, es muy apetecible para cualquiera de los 38 partidos políticos que han entrado en liza, por lo cual no es un secreto que los candidatos de cualquier nivel se dirijan principalmente a ellos, para exponer sus propuestas: el voto joven es poder, es fuerza, es dinamismo. Sin menospreciar o desdeñar al otro segmento de votantes, es decir el voto adulto.
Voto joven en La Libertad
De acuerdo a la Oficina Descentralizada de Procesos Electorales (ODPE), Trujillo concentra la mayor cantidad de nuevos votantes, con 76,311 jóvenes. Le siguen Sánchez Carrión con 16,479; Virú con 10,019; Ascope con 8,629; Otuzco con 7,903; Pacasmayo con 7,879; Pataz con 7,916; Chepén con 6,671; Santiago de Chuco con 5,049; Julcán con 2,961; Gran Chimú con 2,393; y Bolívar con 1,609 nuevos electores. Se indicó que 76,129 son mujeres y 77,690 son varones
Los jóvenes, y más aún, los primerizos, expresan su disconformidad y rechazo con la clase política actual debido a la corrupción y escándalos que a diario se descubre en el Legislativo y Ejecutivo. Es por eso que tenemos, según una última encuesta, más del 40% de indecisos, en todo el universo de sufragantes.
Indecisión y voto informado
Justamente, ese rechazo a las agrupaciones políticas y a sus representantes, hace que la mayoría de jóvenes que van a votar por primera vez, no tengan su voto definido, tengan dudas e incertidumbres sobre los candidatos. Los jóvenes son fácilmente manipulables, pueden caer en opciones extremas, entonces, su indecisión se puede considerar un riesgo o una irresponsabilidad.
Por otro lado, son pocos los que tiene un voto realmente informado, lo cual nos ahorraría pasar por las crisis que hemos venido atravesando las últimas elecciones. Cada Congreso ha sido peor que el anterior y el jefe de Estado respectivo no ha estado a la altura del cargo.
De creer una encuesta del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), el 57% de los jóvenes entre 18 y 24 años recibe las nuevas elecciones con sentimientos negativos, entre los que destacan tristeza, desesperanza, ansiedad y miedo. Tiene sentido, entonces, que el 46% de estos jóvenes no confíe en el proceso electoral y que más del 88 % se declare inconforme con la democracia actual.
Así las cosas, los partidos y las instituciones del Estado, en articulación con diversos sectores sociales, tienen la gran responsabilidad, lamentablemente no en estos comicios, de devolver la fe y confianza ciudadana a través de cuadros honestos y preparados para dirigir la nación.
