Luego de que se difundieran las imágenes de las reuniones clandestinas entre el presidente de la República, José Jerí, y el empresario chino Zhihua Yang, el presidente del Consejo de Ministros, Ernesto Álvarez, salió a declarar a los medios en un intento por defender la reputación del mandatario. Pese a sus intenciones «altruistas», los débiles y torpes argumentos brindados por el premier solo terminaron destapando información que pone en cuestionamiento la capacidad de gobierno de Jerí y un aparente intento por parte de Álvarez de deslindarse de ello.
La juventud de Jerí
Como primer intento, Álvarez se presentó en el programa Siempre a las Ocho, donde ofreció las explicaciones iniciales en su intento de alivianar la gravedad del caso. O tal vez de librarse de cierta responsabilidad.
«Yo no conocía al presidente Jerí», fueron las primeras declaraciones del premier, asegurando además que, al momento de asumir el cargo, tampoco conocía a los demás ministros, ni siquiera había sido la primera opción, pero el «deber» por el país terminó animándolo a quedarse con el puesto. Posterior a ello mencionó que, a su manera de ver, Jerí había caído en una trampa impulsado por los constantes elogios que recaen sobre él debido a los numerosos e importantes cargos por los que ha pasado a tan corta de edad.
El pedido
Luego de señalar que la juventud del presidente había sido su arma de doble filo, mencionó entonces las posibles intenciones que impulsaron las reuniones clandestinas entre los involucrados. Mencionó que Zhihua Yang le había ofrecido a Jerí la opción de realizar un megaevento en la Plaza de Armas de Lima por la celebración del Día de la Amistad Peruano – China. Álvarez señaló que en aquel momento no se le pidió nada a cambio al presidente, sin embargo, hubo algún «requerimiento» que seguramente Jerí no cumplió, razón por la que fue invitado a la tienda Capó Market donde se filtrarían las grabaciones y se buscaría manchar su imagen presidencial, hecho que Álvarez supone sería obra del mismo «Jhonny» Yang o de alguien perteneciente al círculo del empresario.
Pese a que en el transcurso de la entrevista había mencionado cierta ingenuidad por parte de Jerí, característica que atribuye a su juventud, señaló además la inteligencia y astucia del mandatario al no aceptar el pedido del empresario para la realización del evento. A partir de este momento, el premier comenzó a titubear en sus argumentos, puesto que se le cuestionó el intento del presidente por pasar desapercibido con una vestimenta que invitaba a sospechar temas comprometedores. «Él se viste así», afirmó Álvarez.
Niega posible corrupción
Esa misma noche, luego de «infantilizar» las acciones de Jerí, se presentó en Willax TV, donde empezó reconociendo los graves errores políticos cometidos por el presidente al reunirse con el empresario chino, de forma que desmentía cualquier presunto acto de corrupción o delito. «Yo no puedo responder por Jerí», declaró Álvarez, señalando de que se encuentra, ante todo, al servicio del Gobierno, negando nuevamente la presencia de un presunto acto de corrupción por parte del presidente.
En cierto momento al premier se le consultó sobre ciertos enemigos políticos que quisieran ver la destitución del presidente José Jerí. Ante esta pregunta, Álvarez señaló a la izquierda que está en contra de la privatización de Petroperú, de los intentos del Gobierno para aliarse con Estados Unidos, de las investigaciones a los fondos de las ONGs, y de la izquierda que controla parte del Poder Judicial. En otras palabras, y según el mismo premier, los «caviares».
Los débiles argumentos ante la situación destapada provocaron no solo que Álvarez terminara hundiendo más la reputación de Jerí, sino también la suya propia, puesto que al buscar desesperadamente una forma de responder a las acciones precipitadas cometidas por el presidente, y que al no poder dar con una respuesta creíble recurriera a un intento de desvincularse del círculo presidencial, genera múltiples cuestionamientos en torno a la capacidad y transparencia de un Gobierno transitorio que, tal parece, ha resultado ser una mera sucesión de los anteriores.
