El presidente de Estados Unidos, Donald John Trump, aseguró que su gobierno baraja «opciones muy contundentes» contra el régimen dictatorial de Irán, mientras la represión contra las protestas antigubernamentales, que según informes han dejado cientos de muertos, entran en su tercera semana.
La Agencia de Activistas de Derechos Humanos (HRANA, por sus siglas en inglés), con sede en Estados Unidos, afirmó haber verificado la muerte de casi 500 manifestantes y 48 miembros de las fuerzas de seguridad, en tanto que fuentes consultadas por la BBC indican que el número de víctimas podría ser mucho mayor.
Trump ha amenazado con intervenir y el domingo aseguró que funcionarios iraníes le habían llamado «para negociar», pero añadió: «Quizá tengamos que actuar antes de la reunión». Por su parte, las autoridades iraníes lanzaron advertencias tanto a los manifestantes como a Washington.
El fiscal general de Irán declaró que cualquiera que protestara sería considerado un «enemigo de Dios», un delito que conlleva la pena de muerte. Por su parte, el presidente del Parlamento advirtió a Estados Unidos que, si emprende alguna acción contra Irán, Israel y todas las bases militares estadounidenses en la región serán considerados objetivos legítimos.
Las marchas contra el régimen autocrático y represivo de los clérigos musulmanes abarcan todo el país que está agobiado por una grave crisis económica. Multitudes piden regreso del heredero del sha, derrocado en 1979, justamente, por una revolución religiosa.
