Anoche, un nuevo atentado – posiblemente extorsivo – volvió a remecer la ciudad de Trujillo, cuando en las zonas más cercanas al centro histórico como es la Av. Húsares de Junín, un artefacto explosivo fue detonado contra una sede de la reconocida cadena de boticas, Inkafarma. Si bien este tipo de hechos ya se han vuelto comunes, hay un patrón que se repite en los momentos posteriores a estos incidentes.
La participación de la Policía Nacional del Perú (PNP) empieza una vez que el hecho se suscita, siendo contadas las veces en que consiguen anticiparse a los hechos. Pese a ello, los hechos posteriores a estos atentados siempre siguen una misma línea que, se puede decir, ha caracterizado la reciente gestión del general PNP Franco Moreno Panta como jefe de la Región Policial La Libertad.
La secuencia
Igual que empezando el año, la ciudad norteña se vio remecida por un nuevo acto delictivo, producto de una serie de atentados que vienen teniendo lugar desde principios de 2025. Durante el transcurso de los hechos, la PNP se ha hecho presente en el lugar para detener posteriormente a los presuntos implicados. El general Moreno Panta señala que los autores responsables de estos casos ha sido la temida banda criminal «Los Pulpos», cuyo líder continuaría comandando la cúpula desde la clandestinidad.
En cada conferencia de prensa, la PNP ha presentado a los responsables de las detonaciones como los brazos armados de la organización, en su mayoría siendo jóvenes que cobran una insólita cifra por arriesgar su libertad. Este tipo de secuencia se ha repetido en casi todos los casos, todo para que al final se regrese al punto inicial.
Los ataques no cesan
La Policía presenta a los detenidos en su mayoría como los presuntos responsables activos de los hechos, lo cual justifica el porqué los atentados en Trujillo no se han detenido hasta el momento. A pesar de los operativos recientes que permitieron detener a figuras prominentes de la organización, el hecho de que Jhonsson continúe en libertad ha permitido que el accionar criminal de la red delictiva no se detenga, pudiendo movilizar aún a los jóvenes que terminan bajo poder de las autoridades una vez perpetrados los ataques.
Cuando «Jhon Jairo» fue detenido, la autoridad policial señaló un modus operandi de la organización para debilitar la presencia policial en zonas donde se buscaban concretar delitos. Esta información fue compartida igualmente durante una conferencia y no parece que haya sido usada adecuadamente para adelantarse a los hechos, provocando entonces que este tipo de secuencia se repita tal y como lo viene haciendo desde inicios de 2026.
La inseguridad en Trujillo sigue presente. Cada semana prácticamente hay un nuevo atentado que pone en cuestionamiento la capacidad y la efectividad de la fuerza policial que, si bien consigue detener a los posibles autores del crimen, las cabezas de la organización siguen libres y con el poder de mover los tentáculos de la cúpula criminal para continuar sembrando el terror en Trujillo.
Ahora, a raíz de este nuevo atentado, ¿se repetirá el mismo patrón? ¿Se capturarán a los posibles jóvenes que detonaron el explosivo y se les vinculará con «Los Pulpos»?
