Escribe: Luis Vega
Mientras menos expectativas se tenga, así como menos información de la fuente, más se disfrutará. Pero no la recomiendo nadie. Antaño los cineastas buscaban expresar ideas y emociones a través de sus cintas; ahora la mayoría se interesa más por representar sus fetiches.
Fennell destaca los elementos sadomasoquistas de la historia, los multiplica y exacerba. Se palpa una curiosa fascinación por el romance venenoso, similar a la presente en la novela, pero esta no se cortaba en mostrar cuán enfermos están los protagonistas. En ocasiones el personaje de Jacob Elordi parece capaz de amar, mientras que el original solo sabía odiar. Una de las imágenes que más me impactaron del libro consiste en Heathcliff, lleno de rabia, pateando y maldiciendo a su hermano Hindley (quien fue removido del filme en aras de darle una naturaleza grotesca al señor Earnshaw). Elordi es mucho más contenido; no puedo imaginarlo desplegar el nivel de violencia y locura que el papel requería. Fennell únicamente aventaja al texto en perversión; se queda corta al capturar un alma caótica.
Cumbres borrascosas de Emily Brönte explora sin miedo la oscuridad del corazón. «Wuthering Heights», con las muy adecuadas comillas del póster, se contenta con lo vistoso y superficial; entiende tanto maldad como inocencia de forma ridícula, pueril. No se dejen engañar por una fotografía bonita y actuaciones funcionales. Quien descubra la tragedia de los Earnshaw por este medio tendrá problemas en discernir qué la hace fascinante.
