La semana comenzó con una potente detonación en los exteriores del local de eventos «La Hacienda del Lobo», hecho que generó temor entre una población que poco a poco se acostumbra a este tipo de actos delictivos. Pese a ello, los presuntos responsables lograron ser capturados por la Policía, descubriendo también que estos habrían sido parte de muchos otros hechos extorsivos. La confesión de los detenidos terminó por confirmar una pista inquietante.
La «profesionalidad»
El jefe de la Región Policial La Libertad, el general PNP Franco Moreno Panta, presentó a los sujetos como los presuntos responsables del atentado al local de eventos, resaltando casi al final de la conferencia de prensa la profesionalidad con la que opera la Policía Nacional del Perú (PNP), asegurando un compromiso para evitar que el terror se siga esparciendo a causa de los actos delictivos perpetrados por este tipo de personas. «Pronto le daremos resultados», señala el general mientras afirmaba que la Policía marcha hacia buen puerto.
Pese a ello, durante la conferencia confirmó que el prófugo, Jhonsson Cruz Torres, alias «Jhonsson Pulpo», sigue dirigiendo a la temida organización criminal proveniente del distrito de El Porvenir. Tal y como los mismos detenidos anunciaron, su participación en múltiples hechos extorsivos, en los cuales también habría sido parte el recién capturado «Jhon Jairo», se debieron a órdenes dadas por el mismo cabecilla de «Los Pulpos».
Según el mismo general, estos sujetos sostenían una exhaustiva y precisa coordinación para poder concretar los hechos delictivos, siendo detenidos finalmente cuando buscaban perpetrar otro ataque contra una una discoteca.
¿Nueva modalidad?
Moreno Panta señaló además que estos ataques corresponderían a una nueva modalidad, la cual consiste en actuar antes de amenazar. De esta forma, un primer atentado se perpetraría con el propósito de amedrentar a la víctima y provocar que esta pague para salvaguardar su vida. «La delincuencia ha tenido un cambio muy radical», aseguró el general, resaltando este nuevo modus operandi y señalando la entrada de cargas explosivas a la provincia, cuyo color serviría para diferenciar la potencia de cada una.
De igual forma señaló la presencia de un mismo vehículo negro, encargado de repartir los artefactos explosivos en los diferentes escenarios para que los perpetradores puedan ejecutar activamente el crimen. Junto a ello, aquellos que colocaron los aparatos, poseían una red de números con un nivel de organización que les permitía operar y ejecutar sus amenazas y actos delictivos.
Pese a que el general aseguró un buen nivel de profesionalidad por parte de la PNP, hasta el momento, las organizaciones delictivas muestran un nivel de coordinación y organización que, pese a que la Policía logra capturar a los presuntos «autores responsables», estas consiguen sobreponerse y, hasta en algunas ocasiones, adelantarse a las autoridades. Capturas como las de «Jhon Jairo» o de Keysi Salvatierra fueron mostradas como un duro golpe contra la organización; sin embargo, los atentados en la provincia no se detuvieron, más aún considerando que «Jhonsson Pulpo», pese a su reciente fuga, pudo seguir dirigiendo los movimientos de su red criminal desde el extranjero.
La PNP alega una profesionalidad y nivel de operatividad medianamente cuestionable, puesto que de ser eficaces la modalidad delictiva no habría mutado, los atentados hubieran podido prevenirse antes de perpetrarse y las capturas de figuras prominentes del hampa habrían sido un verdadero golpe a la organización criminal. Moreno Panta dijo anteriormente que esta misma banda estaría llevando a cabo una «campaña» de desprestigio contra la PNP a través de redes sociales, esto como una de las nuevas modalidades delictivas, las cuales solo nacen cuando las mismas autoridades lo permiten o condicionan el surgimiento de la misma.
