Tras la pandemia, la minería ilegal continúa  expandiéndose  sin control en el cerro El Toro  (Huamachuco) y se ha convertido en uno de los peores enemigos del medioambiente y de las comunidades  aledañas ubicadas en esta parte de la provincia de Sánchez Carrión. Es una actividad que destruye todo lo que la rodea.

Asimismo los pobladores advirtieron de este grave problema ambiental que pone en riesgo a las comunidades vecinas que rodean al cerro El Toro. Según denunciaron,  las labores mineras y procesadoras de minerales que operan en el lugar vierten desechos y relaves indiscriminadamente, lo que representa también  un serio peligro para  los sembríos y cuencas de agua destinadas al consumo de la población. Todo ante la falta de acción de las autoridades y  vista cómplice de dirigentes locales.

Además la Gerencia Regional de Energía, Minas e Hidrocarburos  de La Libertad prohibió todas las actividades de extracción en El Toro estas no se han detenido. Es más, la pandemia ha generado una ola creciente  de ilegalidad que azota los caseríos  y  se lleva consigo grandes extensiones de tierra,  hace un elevado uso de agua  destinada al consumo humano, explota laboralmente a menores de edad y genera una considerable contaminación ambiental. 

Sin embargo la población  señaló que esta actividad merece rechazo en Huamachuco y la inmediata  intervención de las autoridades, porque los ilegales en su afán de robar mineral incrementan la fiebre por el oro e invaden áreas protegidas y territorio de las comunidades. 

Finalmente la minería ilegal genera daños directos e indirectos en la salud de las personas que arriesgan su vida en los socavones, incluidos menores de edad, por la exposición al polvo, la radiación solar excesiva, humedad y manipulación directa al cianuro. Y lo más grave: ha generado una crisis social y ambiental por la degradación del territorio y la contaminación por mercurio, coinciden los especialistas.