En horas de la noche del 24 de febrero, un fuerte estruendo llegó a escucharse en gran parte de la ciudad de Trujillo, la cual y como ya es costumbre, se vio consternada por otro acto delictivo. Y es que el objetivo en esta ocasión fue el Colegio Politecnico Marcial Acharán, ubicado a pocos metros del Óvalo Grau.
La presencia de la PNP no sirvió para tranquilizar a los vecinos, pues este tipo de actos viene repitiéndose durante el último año en que Trujillo fue la sede de múltiples explosiones, tanto en locales comerciales como en inmuebles vinculados a personas de dudosa reputación. Las instituciones educativas tampoco han estado absueltas de esta, siendo más las privadas quienes sufren de este tipo de amenazas. Sin embargo, una serie de detonaciones recientes podría indicar un nuevo patrón en este tipo de actos.
Los colegios afectados
En lo que va del año, dos colegios han sido víctimas de atentados en la provincia de Trujillo, siendo el primero la I.E. Santa María, ubicada en el distrito de La Esperanza, en donde un artefacto explosivo fue detonado por primera vez el 16 de enero y luego otro el 4 de febrero. Por otro lado, se tiene al Colegio Politecnico Marcial Acharán, cuyo ataque es más reciente, siendo apenas la noche del 24 de febrero cuando una explosión se produjo en sus inmediaciones.
Los hechos causaron horror en la población trujillana, sobre todo en los padres de familia que ven vulnerada la seguridad a sus menores hijos. La Policía ha asumido los casos y se ha encontrado cierta similitud entre ambas instituciones: se encuentran bajo obras de mejoramiento.
¿Ataques a los colegios o a los consorcios?
A finales de 2025, se dio inicio a las obras de mejoramiento para el colegio Santa María por parte del Gobierno Regional La Libertad, el cual desembolsó S/58 millones para beneficiar a los estudiantes de esta institución a más de 50 años de su fundación. Por otra parte, el colegio Marcial Acharán, cuya antigüedad sobrepasa los 100 años, comenzó con las obras de reconstrucción de su infraestructura el 11 de febrero, con un valor de más de S/20 millones.
La institución ubicada a pocos metros del Óvalo Grau fue vulnerada a tan solo dos semanas de anunciado el inicio de las obras. En el caso del colegio Santa María, la PNP teorizó que el atentado estaría dirigido contra el consorcio encargado de los trabajos, puesto que no hay registro de un intento de extorsión directo hacia el colegio. El caso es muy similar al del Marcial Acharán, pues se encuentra en la misma situación, aunque las autoridades aún no emiten un pronunciamiento directo.
El crimen vuelve a dejar en claro la osadía que poseen para accionar delictivamente contra sus víctimas, sin reparar en el posible fuego cruzado, aprovechando sus brazos armados para distraer a las autoridades mientras que, desde lo más alto, las órdenes siguen en curso.
