Un 70% de legisladores no lograron ser reelegidos, lo cual fue un castigo de la ciudadanía que exige una renovación y mejor calidad de la clase política, sobre todo la encargada de dar leyes.
La constitucionalista Andrea Parra manifestó que este resultado responde a una insatisfacción acumulada respecto al desempeño del Parlamento durante el último quinquenio. “Refleja una intención de la población de hacer un giro. Muchos partidos que tuvieron representación no han respondido a las necesidades de la ciudadanía”, indicó en entrevista a Canal N.
Añadió que más que un fenómeno aislado, se trata de una tendencia que combina castigo político con renovación de cuadros. Esto implicará la llegada de nuevos legisladores, muchos de ellos sin experiencia parlamentaria, lo que representa un reto para el funcionamiento del sistema democrático.
Por su parte, el también constitucionalista Erick Urbina advirtió que esta renovación también plantea riesgos, especialmente en un contexto de retorno a la bicameralidad. Explicó que, si bien el modelo busca fortalecer el proceso legislativo mediante una Cámara de Diputados y un Senado, la falta de experiencia podría afectar la calidad del debate y la toma de decisiones.
“Vamos a tener personas que van a aprender sobre la marcha. El reto será que puedan apoyarse en equipos técnicos para encauzar adecuadamente su labor legislativa”, acotó.
