La salud mental es uno de los pilares para el desarrollo de las sociedades, más aún en este tercer milenio donde el estrés, la angustia por la incertidumbre del porvenir, la crisis económica, problemas familiares, entre otros, afecta a las personas sin importar su condición social o el color de su piel. Más aún, cuando la frustración y el desequilibrio emocional no se solucionan, pueden ser el detonante para acciones violentas.

La psiquiatra Milagros Arroyo, en el programa Sin Rodeos, de Noticias Trujillo, reveló que uno de cada cuatro trujillanos padece de algún problema de salud mental. “Uno de cada cuatro trujillanos padece o tiene un problema de salud mental. La salud mental en Trujillo y el país cada vez está peor y, también es cierto que cada vez lo vamos normalizando. A la misma población ya no le llama la atención un atentado con dinamita. ‘Es una bomba más’; vamos adaptándonos a cada vez más violencia, cada vez más crueldad”, lamentó.
El presupuesto
El talón de Aquiles para dar solución a los problemas de salud mental en el país es el tema del presupuesto, del cual adolecen, lamentablemente, todos los sectores e instituciones gubernamentales. En 2025, del total del presupuesto asignado a Salud, solo el 2,27 % fue destinado al ámbito específico de la salud mental. El presente año 2026 la cifra se ha reducido a 1,9%. De acuerdo a niveles internacionales, la partida para este rubro debe ser de 5%.
Demás está decir que para la región La Libertad y la provincia de Trujillo, los dineros para la salud mental son ínfimos si tomamos en cuenta lo dicho por la psiquiatra Milagros Arroyo. De acuerdo a reportes del Ministerio de Salud (Minsa), al 30 de noviembre de 2025 se registró un total de 12 mil 718 casos de episodios depresivos en el país. Lima ocupó el primer lugar con un total de 4572 cuadros clínicos; La Libertad ocupó el cuarto lugar con 674, antecedida por Cusco y Junín con 1107 y 691 casos, respectivamente.
En la capital de la región liberteña hay ocho centros comunitarios de salud mental, las demás provincias tienen mínimo uno, excepto las jurisdicciones de Julcán, Bolívar y Pataz que no cuentan con ninguno. Salta a la vista la situación de Pataz, en la cual se ha tenido que implementar el estado de emergencia por inseguridad debido a que las organizaciones criminales en el campo de la minería ilegal han sembrado zozobra en la población.
Psicosis por la violencia

Debido a que los índices de criminalidad han crecido en forma exponencial, en Trujillo y en el país en general, ya se habla de una población que normaliza los atentados dinamiteros con que las organizaciones mafiosas cobran cupos extorsivos. Una semana atrás un viajero olvidó su mochila a unos metros de la plaza de armas de Trujillo. La psicosis fue tanta que se pensó en un posible atentado. Se llamó a la Policía, se acordonó la zona y se evacuó a la gente del área que podía salir lastimada en caso que explote la supuesta bomba o carga de dinamita que resultó ser falsa alarma.
Para atender casos de salud mental en La Libertad hay 45 psiquiatras, la mayoría concentrados en Trujillo, en las provincias de la sierra hay un descuido en ese sentido. Si bien es cierto cada año egresan de las universidades seis de estos profesionales, su número es escaso para toda la población liberteña.
Ante esta situación, se requiere que las autoridades de Salud en particular y del gobierno en general, asuman su responsabilidad para tener una población sana, empezando por los niños y terminando en los adultos. Un ciudadano que tienen mente y cuerpo sano, puede trabajar más y mejor en el gran reto del desarrollo del país.



