Que nadie dude de que Send Help es entretenida. Lo es, como todo lo que film Sam Raimi. El director norteamericano ha demostrado en varias ocasiones su competencia y capacidad de divertimento. Sin embargo, como las más desafortunadas películas de su producción, Send Help se pasa de la raya. Acumula malos calificativos con el correr de los minutos: primero excesiva, luego absurda, finalmente desagradable. Un paseo por la playa convertido en desastre.
Rachel McAdams, actriz tan talentosa como versátil, emula satisfactoriamente a Michel Pfeiffer en Batman Returns. Su personaje, Linda Liddle, es una mujer que reprime gran energía para posteriormente liberarla de manera violenta. Desafortunadamente, a diferencia de la Selina Kyle de Pfeiffer, en el proceso Linda pierde su alma y cualquier simpatía plausible de la audiencia. Es fácil simpatizar con su situación inicial: una trabajadora incansable aplastada por un sistema nepotista y patriarcal; no obstante, al cambiar la situación y, en consecuencia, invertirse la dinámica de poder, Linda pronto se embriaga con su nueva posición. Al verla tomar decisiones cuestionables, yo no dejaba de pensar: ¿Por qué no permite que Bradley se marche y ella se queda sola en su paraíso salvaje? Cualquier respuesta es egoísta, por más desagradable que sea el personaje de Dylan O’Brian (quien cumple con una interpretación decente). Bradley atraviesa una metamorfosis opuesta; su perenne humillación le vale una buena dosis de compasión. Entonces ocurre el gran giro de la historia y cualquier discusión moral acaba abruptamente; en los últimos minutos, apoyé por completo al ex jefe contra su antigua empleada, ahora torturadora.
El final deja un amargo sabor y no se siente merecido en lo absoluto. El mensaje —si hay alguno, alguna dirección— podría ser la simplista idea de que todos somos igual de terribles bajo las circunstancias propicias, pero Linda no ha demostrado ser como Bradley, sino muchísimo peor. Y si algo tienen en común los mayores éxitos de Raimi —la trilogía de Spider-Man; Evil Dead, en especial Army of Darkness— es un protagonista memorable con centro moral.
Send Help es un filme muy olvidable. Destaca medianamente a nivel interpretativo y nada más. Desecha todo el peso dramático de una trama de supervivencia en favor de suspenso infantil. Te acompaña durante sus ciento veinte minutos de duración y luego desaparece como arrastrada por las olas. Si me preguntan, esas dos horas podrían aprovecharse mejor.



