Según la ONG Socorro Jurídico Humanitario (SJH), en el Salvador se han producido 470 muertes de detenidos durante los 45 meses de régimen de excepción impulsado por el presidente de El Salvador, Nayib Bukele Ortez. La investigación concluye que “un alto porcentaje de personas que entraron al sistema penitenciario sanos no duraron ni un mes presos y perecieron; lo cual indica que pudieron haber sido asesinados”.
La mayoría de decesos tuvieron lugar en diferentes prisiones del país, mientras que en el célebre Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), apenas su reportaron muertes. El documento de la ONG revela que el 94% de los fallecidos no eran pandilleros. Había pastores evangélicos, sindicalistas, taxistas y cuatro menores de edad, incluida una recién nacida.

Desde marzo de 2022, inicio del régimen de excepción, organismos de derechos humanos han denunciado detenciones arbitrarias, torturas y homicidios en prisión. Las ONG Cristosal y SJH abandonaron El Salvador en 2025 tras la ofensiva del Gobierno contra críticos y opositores. La medida también ha servido para encarcelar a voces críticas como la abogada Ruth López, el constitucionalista Enrique Anaya y activistas detenidos por protestar frente a la residencia presidencial.
Muerte violenta
El informe detalla que el 31,8% de los fallecidos murió de forma violenta, mientras otro número similar perdió la vida por falta de atención médica a enfermedades crónicas. En muchos casos, las causas de muerte fueron registradas como “sobreaveriguar”, lo que, según SJH, busca evitar que se contabilicen como homicidios.
De los 470 casos, 294 personas murieron tras ser ingresadas de emergencia en hospitales y 143 dentro de las celdas. Unos 75 reos fallecieron antes de cumplir cuatro meses en prisión. La organización estima que el número real de muertes podría ascender a 1.300, con cuerpos enterrados en fosas comunes sin notificación a las familias.
Es de señalar que entre los fallecidos figuran cuatro pastores evangélicos de unos 50 años, tres sindicalistas de distintos sectores y mujeres de hasta 74 años. El informe destaca el caso de una recién nacida cuyo parto se adelantó por las torturas sufridas por su madre embarazada en prisión, y el de una niña de cuatro años que murió de neumonía tras contagiarse en la cárcel.
Cifras mínimas en Cecot

La mayoría de muertes (40,9%) se registraron en el penal de mediana seguridad de Izalco, seguido por el centro La Esperanza, conocido como Mariona (18,9%). El célebre Cecot, convertido en símbolo propagandístico del Gobierno y abierto a medios internacionales, apenas concentra los fallecimientos. El acceso a Izalco, en cambio, está prohibido para la prensa local.
Organizaciones como Human Rights Watch han documentado denuncias de torturas en Izalco, una cárcel que se ha convertido en el epicentro de la represión penitenciaria, lejos de los focos mediáticos que el Ejecutivo dirige hacia el Cecot.



