El caso de mexicana asesinada en Perú, aún se sigue investigando. Esta vez, a través de la prueba luminol, se confirmó que existen rastros de sangre en la casa de Juan Pablo Villafuerte Pinto, donde vivía junto a Blanca Olivia Arellano Gutiérrez de 51 años, quien llegó desde México para conocerlo.

La historia inicia por la llegada de Blanca al Aeropuerto Jorge Chávez de Lima el pasado 27 de julio. Fue recibida por Juan Pablo, aún estudiante de la carrera de medicina en la ciudad de Huacho y con quien mantenía contacto desde hace más de 2 años por medio de las redes sociales. 

Ambos convivieron un tiempo pero tres meses después se separaron. Familiares de Arellano la reportaron como desaparecida el lunes 7 de noviembre, indicando que desde ese día no volvieron a tener contacto con ella vía internet y que estarán llegando a Perú para encontrar los restos de su familiar.

Las recientes versiones policiales alertaron que el caso podría hallar respuestas en los restos humanos encontrados en una playa de Huacho el 9 de noviembre. El torso encontrado no contaba con órganos internos, lo que se presume podría tratarse de tráfico de órganos.

Las autoridades llegaron hasta la vivienda ubicada en el distrito de San Juan de Miraflores, el cual figura en el Reniec, donde aplicaron la prueba luminol, arrojando que existió manchas de sangre en varios objetos de su vivienda, así como los pisos del departamento. El sospechoso está no habido.

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