«Unos cuantos desviados», fueron las palabras que el presidente de la República, José María Balcázar, usó para referirse a la ola de criminalidad que se ha adueñado de las calles, sembrando el terror entre la población. Esta afirmación forma parte del discurso brindado por el mandatario durante una ceremonia de graduación de la Policía, minimizando la numerosidad y osadía de los delincuentes.
El optimismo de Balcázar
«El pueblo del Perú es bueno, la gran mayoría es humilde, bueno, trabajador, emprendedor. Unos cuantos desviados no pueden marcarnos la agenda del país», declaró Balcázar durante el desarrollo de la ceremonia de egreso de la Policía Nacional del Perú (PNP), llevada a cabo el jueves 26 de marzo y donde también estuvo presente el comandante general Óscar Arriola – cuya gestión es igual de ineficiente -.
Balcázar señaló también que la trabajadora y emprendedora población no debe verse opacada ante estos grupos delictivos minoritarios. A todo ello, resaltó que la nueva promoción de oficiales PNP deberán enfrentarse a la extorsión y el sicariato, fenómenos que no eran comunes antes que, en la actualidad, ha sometido a la ciudadanía.
¿Y la seguridad?
Estas declaraciones llegan en el marco de una profunda crisis de seguridad ciudadana que ha sumido a la población en un constante estado de alerta. Múltiples hechos delictivos en Lima y provincias que generan temor, mientras que el presidente asegura que están trabajando en medidas para restaurar el orden, solo que por lo bajo, lo cual justifica el que no se hayan pronunciado en torno a esto.
A todo ello, exministros, miembros de la PNP y otros especialistas aseguran que el gobierno de Balcázar no ha definido correctamente ningún plan para ello, trayendo consigo un Plan de Seguridad Ciudadana bastante endeble y que solo deja en claro que el rumbo a seguir es el mismo en el que la nación se encuentra ahora.



