El panorama electoral en el Perú se mantiene incierto y marcado por un alto nivel de rechazo hacia las figuras políticas tradicionales. Según la última encuesta nacional del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), publicada por La República, Keiko Fujimori encabeza la lista del antivoto con un contundente 54%.
La lideresa de Fuerza Popular, quien postula por cuarta vez a la presidencia, registra su mayor nivel de rechazo entre ciudadanos de 30 a 49 años, personas con educación superior y aquellos que se identifican ideológicamente con la izquierda o el centro. Geográficamente, las macrozonas centro y sur del país son las que expresan la mayor negativa a respaldar su candidatura.
El podio del rechazo
Detrás de Fujimori, otros candidatos con alto perfil público también enfrentan niveles significativos de resistencia por parte del electorado:
- César Acuña (APP): Registra un 7.3% de antivoto, concentrado especialmente en el norte del país, región donde fue gobernador de La Libertad.
- Rafael López Aliaga (Renovación Popular): Acumula un 4.7% de rechazo, principalmente en Lima y entre el electorado femenino.
- Vladimir Cerrón (Perú Libre): El candidato prófugo registra un 4.3% de antivoto, con mayor incidencia en Lima Metropolitana y el norte.
¿Se asoma un nuevo «outsider»?
Un dato revelador de la encuesta es la percepción ciudadana sobre quién terminará ganando la contienda. El 38% de los encuestados considera que el próximo presidente será «alguien que hoy no aparece en las encuestas», una cifra que casi iguala al 39% que cree que el ganador será uno de los que actualmente lidera los sondeos.
Esta tendencia evoca lo sucedido en el proceso electoral de 2021 con la irrupción tardía de Pedro Castillo. La desconfianza en los políticos tradicionales parece alimentar la esperanza de una figura nueva que logre capitalizar el descontento en las últimas semanas de campaña.
Decisión individual y falta de debate
El estudio del IEP también señala que el 85% de los peruanos asegura decidir su voto de forma individual, sin consultar a familiares o amigos. Asimismo, a pesar de la proximidad de los comicios, el interés por la política sigue siendo tibio: solo el 39% conversa sobre temas electorales con frecuencia, mientras que el resto admite hacerlo «nunca» o «casi nunca».
Con un 36% del electorado planeando realizar un voto cruzado (elegir diferentes partidos para presidente y congreso), el escenario para abril de 2026 se perfila como uno de los más fragmentados de la historia reciente, donde el rechazo parece pesar más que las propuestas.



