En horas de la noche del lunes 4 de abril, el INPE confirmó la muerte del preso trujillano César Velásquez Montoya, quien habría sido asesinado a punta de balazos por otro reo proveniente de esta misma provincia. Y es que el finado, quien en el mundo del hampa fuera conocido como «Chino Malaco», fue el líder de la peligrosa y extinta banda criminal «Los Plataneros», la cual sembró el terror en Trujillo hasta la captura de Velásquez en 2016.
El líder de «Los Plataneros»
«Chino Malaco» ocupó el lugar que dejó Freddy Rodríguez Arce, alias «Freddy Platanero», una vez que este fue abatido en un enfrentamiento con la Policía en la Urb. El Golf. A partir de aquí, César Velásquez desposó a la hermana del difundo cabecilla y tomó las riendas de la organización criminal, sembrando el terror en la provincia norteña mediante actos de sicariato y extorsión.
Según información policial, «Chino Malaco» formó el Sindicato Único de Trabajadores de Construcción civil (Sutracon) como una fachada para ocultar su accionar criminal. El gremio pasó a formalizarse en el año 2010, a lo cual Velásquez aprovechó para extorsionar a empresarios constructores de La Libertad, sometiéndolos al pago de cupo por protección o «chalequeo».
Los asesinatos a cabecillas
César Velásquez poseía una gran cantidad de contactos inmiscuidos entre policías, jueces y fiscales, lo cual le dio una gran ventaja para evadir cualquier tipo de investigación. Junto a ello, terminaba de edificar su imperio criminal asesinando a todo aquel que se oponga a su poderío, tal es la razón por la que se le atribuye el asesinato de Ronald Frank Pérez Araujo, alias «King Kong», cabecilla de La Jauría; o de un exdirigente de su propio gremio, Ronald Alex Espinola Eustaquio, “Micky”, quien al parecer tenía vínculos con «Los Pulpos».
La captura y el fin de «Chino Malaco»
Como bien se mencionó anteriormente, Velásquez tenía una gran red de contactos en las instituciones públicas, razón por la que en 2015 logró escapar de un megaoperativo realizado para capturarlo. Para este punto, el sindicado ya era catalogado como uno de los más peligrosos, tanto que se encontraba en la lista de los más buscados en donde ofrecían S/100 mil por su captura.
La suerte no le volvería a sonreír, pues en 2016 y tras un intenso operativo en el distrito trujillano de La Esperanza, finalmente fue capturado junto a su esposa Erica Rodriguez Arce, hermana de su predecesor. 2 años después, la pareja del crimen fue condenada a 10 años de prisión por el delito de asociación ilícita para delinquir, mas no por extorsión.
«Chino Malaco» terminó recluido en el penal de Juliaca, ubicado en la región de Puno, en donde terminó encontrando su final tras ser asesinado aparentemente por otro preso trujillano conocido como Luis Oliver Pairazaman Alcántara, «Oliver».



