Con la llegada de la gratificación por Fiestas Patrias, muchas personas enfrentan una duda concreta: ¿usar el dinero para cancelar una deuda o guardarlo ante una posible emergencia? Aunque pagar lo que se debe puede dar alivio inmediato, destinar todo el ingreso extra a ese fin no siempre es la mejor decisión.
Para Víctor Jiménez Ubillus, decano de la Facultad de Ciencias Administrativas y Económicas de la Universidad Católica de Trujillo (UCT), el punto de partida debería ser una pregunta sencilla: “Si mañana aparece un gasto importante, ¿podría afrontarlo sin volver a pedir prestado?”. Si la respuesta es no, quedarse sin ningún respaldo puede abrir la puerta a un nuevo ciclo de endeudamiento.
“Cancelar una deuda es conveniente cuando genera una cuota alta y afecta el presupuesto mensual. Pero si para hacerlo una persona utiliza todo su dinero y luego enfrenta una emergencia médica, una reparación urgente o la pérdida temporal de sus ingresos, probablemente recurrirá al crédito. El problema se reduce por un momento, pero puede reaparecer”, explica.
Por ello, el especialista recomienda no mirar únicamente cuánto se debe. También conviene evaluar cuánto cuesta mantener esa obligación, cuánto dinero absorbe cada mes y qué cambiaría realmente si se reduce o cancela. En algunos casos, usar parte de la gratificación para eliminar una deuda puede liberar una cuota importante y dar mayor margen al presupuesto de los meses siguientes. En otros, conservar algo de dinero puede ser clave para no volver a endeudarse ante el primer imprevisto.
La estabilidad de los ingresos también cambia la respuesta. Una persona con empleo estable y otros ahorros disponibles no enfrenta el mismo riesgo que un hogar sostenido por un solo ingreso o un trabajador independiente cuyos ingresos varían. “Una persona no puede gastar la gratificación de manera impulsiva, con el objetivo de salir de una o múltiples deudas, esto lo puede dejar expuesta o a su hogar ante posibles imprevistos que sucedan en el tiempo”, señala.
En muchos casos, una salida intermedia puede ser más sensata: reducir la obligación que más presiona el presupuesto y conservar una parte del dinero como respaldo. Se trata de buscar un equilibrio entre pagar menos deuda hoy y evitar una nueva deuda mañana.
El decano advierte, además, sobre una señal frecuente: usar cada gratificación para “ponerse al día” y luego, volver a acumular obligaciones y deudas antes de diciembre. “Si un ingreso extraordinario se necesita siempre para cubrir gastos, quizá el problema no sea solo la deuda, sino un desajuste entre lo que ingresa al hogar y lo que se gasta cada mes. Detectarlo a tiempo permite tomar decisiones sostenibles”, concluye.


