Durante los últimos años, el Perú se ha visto sumido en una ola de violencia, protagonizada principalmente por el sicariato y el crimen organizado. La ineficiencia de la Policía Nacional del Perú (PNP) para poder confrontar estas manifestaciones delictivas provocó su crecimiento y expansión hasta tierras extranjeras, de donde y con la misma participación de las autoridades correspondientes, se ha buscado desarticularlas gradualmente.
Pese a que las bandas criminales enfocan su accionar delictivo en el cobro de cupos, sicariato, lavado de dinero o hasta minería y tala ilegal, todo parece indicar que también han buscado abrirse camino por mar, y es que recientemente, una lancha con un gran cargamento de sustancias ilícitas fue incautado a cierta distancia de las costas peruanas, con posible destino a México, país donde el crimen organizado ha escalado hasta niveles abrumadores.
La narcolancha
La PNP y la Marina de Guerra del Perú interceptaron una lancha que navegaba a una distancia de 190 millas de las costas de Talara y Máncora. Se trataba de una embarcación ligera sin equipo adecuado para ejecutar labores pesqueras. Y es que en su interior se encontraron 2,4 toneladas de clorhidrato de cocaína, simbolizando así el mayor decomiso de droga en aguas peruanas de los últimos años. Toda la embarcación era directamente un escondite para esta sustancia ilícita, puesto que se halló oculta en compartimentos secretos en cabinas y baños.
Junto a ello, se encontraban tres sujetos que tripulaban la lancha, los cuales no eran pescadores ni traficantes comunes, puesto que en su haber, algunos tenían antecedentes penales emitidos por el mismo tribunal de Estados Unidos. Ramón Alfredo Catuto Tomala fue sentenciado en febrero de 2019 a ocho años de prisión por tráfico internacional de drogas; sin embargo, su extradición a Ecuador le permitió salir mucho antes para retornar al crimen. Enrique Manuel Mero Mero y Martires Liborio Serrano Chiquito fueron igualmente condenados por el tribunal de Estados Unidos por posesión de drogas.
El destino del cargamento
El general PNP José Arturo Ludeña confirmó que los sujetos mencionados no son traficantes improvisados, pues no solo sus condenas ratifican su capacidad delictiva, y es que estos conocerían las rutas marítimas para dirigir estos cargamentos, puesto que el hecho que hayan navegado a 190 millas de las costa peruana les da la ventaja de que, en caso sean descubiertos, sobrepasen el límite marítimo de 200 millas que le competen al Perú, pudiendo escapar rápidamente de su jurisdicción.
Junto a ello, la autoridad policial presume que este cargamento tendría como destino México, donde los cárteles competen sus foco delictivo en este tipo de actividades. La hipótesis señala que los destinados a recibir la «mercancía» serían el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación, encabezado por Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», quien fue abatido recientemente por las autoridades mexicanas durante un operativo que buscaba su captura.
Debido a su magnitud, el cargamento decomisado tuvo que ser trasladado de forma aérea. Mientras tanto, las autoridades señalan que estas intervenciones solo detienen a los transportistas, más no a quienes ordenan los traslados, por lo que se buscará identificar a los operadores que residan tanto en México como en otras partes del continente.



