El secuestro del empresario minero Jenss Lara Tantaquilla y el asesinato de cuatro de sus acompañantes el último 30 de agosto de 2026 en Trujillo, ha puesto en evidencia que la familia del joven raptado está investigada por el presunto delito de minería ilegal.
En efecto, Eleuterio Lara López y sus hijos, Jenss, Jhojan y Jersica Lara Tantaquilla, están dedicados a la minería artesanal y, desde el 2012, han enfrentado graves acusaciones por minería ilegal mientras ampliaban su grupo de empresas, según investigación del diario El Comercio. Más aún, en los últimos años, el clan familiar ha creado al menos nueve sociedades mineras, además de poseer una concesión minera de 300 hectáreas en el distrito de Chilia, en la provincia de Pataz, en La Libertad.
En 2017, la Fiscalía Especializada en Medio Ambiente decomisó 100 toneladas de mineral aurífero de Consorcio Minero J&J E.I.R.L., una empresa de Eleuterio Lara bajo la sospecha de que tenía un origen ilícito. Parte de la mercancía valorizada en medio millón de dólares y puesta en custodia en los almacenes del Gobierno Regional de La Libertad, desapareció días después de la incautación. Por ello se investigó al gerente regional de Energía y Minas, Ricardo Pozo Sandoval, y a su subgerente Raúl Araya.
Lo que opacó también la transparencia de sus actividades mineras es la reiterada pérdida de documentación clave de sus mineras. En los últimos cinco años, tanto Eleuterio Lara como Jenss y Jersica Lara, han denunciado en al menos nueve ocasiones la “pérdida” de libros contables, de registro de compras a proveedores de oro, transacciones con empresas formales, así como informes de químicos empleados.
Blanco de grupos criminales
El auge económico del clan no solo se topó con la labor fiscalizadora de las autoridades, sino también llamó la atención de bandas que comenzaron a seguirle sus pasos. En noviembre del 2016, sujetos armados ingresaron a la casa de Eleuterio Lara para acabar con su vida tras su negativa a aceptar el pago de cupos. Los hombres asesinaron a Amadeo Reyes González, quien se desempeñaba como seguridad del empresario.
Jhojan Lara denunció, en julio del 2023, que su hermano Jenss y él fueron secuestrados unas horas tras abordar un taxi a la salida de una discoteca. Ese mismo año, hombres armados —algunos con acento venezolano— secuestraron por horas a la familia. Se apoderaron de enseres, dinero y material aurífero. El último atentado fue el del 30 de agosto de 2026.



