A más de 1 año del asesinato de la extrabajadora del Congreso, Andrea Vidal Gómez, el caso sigue impune. Aún no se ubican a los perpetradores y, tras un turbulento desarrollo de la investigación, el equipo policial encargado de ello fue disuelto. Y es que la víctima de sicarios había trabajado junto al exjefe de la Oficina Jurídica y Constitucional del Congreso, Jorge Torres Saravia, con quien se presume habría sostenido una red de prostitución dentro del Parlamento, esto hasta setiembre del 2024, cuando desacuerdos provocaron la separación de estos.
Vidal Gómez falleció luego de una semana de agonía, producto de la gran cantidad de tiros que recibió por parte de sujetos que jamás fueron detenidos. Según el semanario Hildebrant en sus Trece, las investigaciones policiales se vieron obstaculizadas debido a múltiples dificultades, las cuales se agravaron aún más con el nombramiento del coronel Carlos Morales Guevara como jefe de la División de Homicidios de la PNP, quien habría impedido diligencias clave que podrían haber cambiado el rumbo de la investigación.
El crimen
La abogada de 27 años había pedido un taxi por aplicativo el lunes 9 de diciembre de 2024, 2 semanas después de haber tenido una discusión con Torres Saravia en su despacho del Congreso.
Mientras se hallaban en el cruce de la avenida San Eugenio con Santa Catalina, en el distrito de La Victoria, Lima, sujetos desconocidos aparecieron y, casi como si la rodearan, abrieron fuego desde ambos flancos, acabando con la vida del chofer en aquel instante y dejando malherida a la extrabajadora, quien fue trasladada al Hospital 2 de Mayo, donde terminó falleciendo una semana después producto de los múltiples impactos de bala en zonas del rostro, cuello y espalda.
En aquel instante se teorizó que habría sido un hecho extorsivo, y que el principal objetivo de los sicarios era el chofer; sin embargo, peritos policiales posteriores confirmaron un hecho inquietante: Iban tras Vidal.
Una investigación turbulenta
El semanario Hildebrant en sus Trece relata el desarrollo de las investigaciones del caso, partiendo desde los primeros veinte días de consumado el crimen, cuando aún no habían pistas fiables que permitieran esclarecer los hechos. En aquel momento, el coronel Carlos Morales Guevara, asumió la jefatura de División de Homicidios de la PNP, hecho que en aquel momento no representó ni un avance ni un retroceso en las diligencias.
Desde un principio, el equipo dirigido por el teniente Yousef Villafuerte Flores, tuvo contratiempos para avanzar con el caso. Grabaciones de videovigilancia perdidas o de baja calidad, fueron el material con el que el equipo de investigación tuvo que comenzar a trabajar, hasta que un registro en buen estado les permitió identificar el vehículo usado para el crimen. De esta forma, el carro pudo ser localizado en la provincia de Barranca, avance que Villafuerte le comunicó a la cadena de mando de la PNP, en la cual se hallaba Morales Guevara.
La negativa de Morales
A partir de estos avances en el caso de Vidal Gómez, el semanario hace énfasis en los «intentos» de Morales de entorpecer la investigación, retrasando en primer lugar un operativo que permitiera la intervención del vehículo y del sospechoso que lo usó. En medio de este dilema, la Fiscalía presionaba al jefe de la división de que compartiera el avance del caso, solicitud que el jefe PNP rechazaría con firmeza. Finalmente, en agosto del 2025 y con el plazo de la investigación ya vencido, Morales llevó a cabo el operativo solo para darse con la tal vez no tan esperada sorpresa de que los posibles sospechosos ya no se encontraban.
La relación entre la Fiscalía y la PNP se quebró y el caso quedó estancado desde aquel momento. Morales de igual forma evitó el interrogatorio de un detenido que parecía haber portado la misma munición usada en el crimen de Vidal. Villafuerte fue apartado del caso en octubre de ese año, el celular de la víctima no se pudo desbloquear, las llamadas registradas no revelaron nada comprometedor, la PNP se negaba a entregar la carpeta del caso a la Fiscalía y de ese modo, el caso fue dejado en el limbo.



