Escribe: Dra. Marlene Zapata Carnaqué
Las campañas electorales suelen competir en intensidad discursiva. Sin embargo, lo que define la gobernabilidad no es la retórica, sino la coherencia entre propuesta, capacidad fiscal y arquitectura institucional. El análisis comparado de los planes de gobierno de Ahora Nación, Avanza País, Alianza para el Progreso (APP) y Fuerza Popular permite identificar cuatro concepciones distintas del Estado peruano. Todos coinciden en que el país enfrenta una triple crisis: inseguridad, desaceleración económica y debilidad institucional. La diferencia está en la estrategia para enfrentarla. Analicemos entonces los principales ejes:
1. Seguridad ciudadana: expansión versus rediseño institucional
La seguridad es el eje dominante de esta elección. He aquí los modelos por cada partido político analizado:
▪ Modelo expansivo (Avanza País): Propone incorporar 60 mil policías adicionales, construir penales y tecnificar la inteligencia. Es el plan más cuantificado y ambicioso. El problema técnico es fiscal: cada nuevo efectivo implica gasto permanente en remuneraciones, equipamiento y pensiones. Sin crecimiento sostenido superior al promedio histórico reciente, la sostenibilidad es cuestionable.
▪ Modelo estructural (Alianza para el Progreso): Plantea una reingeniería del sistema de seguridad, integración estratégica, uso intensivo de inteligencia y reforma institucional profunda. No se centra en expansión masiva de personal, sino en reorganización del Estado. Es más complejo políticamente, pero más sostenible fiscalmente.
▪ Modelo de autoridad y orden (Fuerza Popular): Parte de un principio político: sin orden no hay desarrollo. El énfasis está en control territorial, fortalecimiento policial y disciplina institucional. Es coherente en narrativa, aunque menos detallado en ingeniería operativa.
▪ Modelo descentralizador (Ahora Nación): Vincula seguridad con fortalecimiento regional y cohesión nacional. El enfoque es más político-filosófico que operativo.
Es preciso indicar que, técnicamente hablando, las reformas estructurales tienen mayor probabilidad de sostenibilidad que los incrementos masivos de planilla.
2. Salud y educación: metas cuantificadas versus reforma administrativa
Los enfoques que se proponen en este punto son los siguientes:
▪ Metas medibles (Avanza País): Reducir anemia, elevar el logro educativo, ampliar la cobertura de la salud mental. Si bien son objetivos claros y evaluables, requieren ejecución eficiente del presupuesto, que históricamente ha sido el cuello de botella del Estado peruano.
▪ Reforma institucional previa (Alianza para el Progreso): El foco está en transformar la arquitectura del Ejecutivo y la gestión pública para que el gasto funcione mejor. Es una aproximación más sistémica.
▪ Eficiencia con continuidad del modelo (Fuerza Popular): Reconoce déficit de infraestructura y plantea mejorar la gestión bajo economía social de mercado.
▪ Desarrollo regional con identidad (Ahora Nación): Integra política social con fortalecimiento productivo regional, pero con menor nivel de precisión técnica.
Después de revisar los 4 planes de gobierno, se requiere concluir que sin reforma administrativa, las metas sectoriales pueden quedar en el plano declarativo.
3. Empleo y pobreza: consenso en mercado, divergencia en rol del Estado
Ningún plan rompe con la economía de mercado. La discusión ya no es modelo versus modelo, sino intensidad de intervención:
▪ Avanza País apuesta por liberalización, formalización y metas explícitas de reducción de pobreza y desigualdad.
▪ Alianza para el Progreso combina inversión privada con justicia social bajo un rediseño estatal.
▪ Fuerza Popular propone orden económico y desregulación para dinamizar sectores productivos.
▪ Ahora Nación enfatiza industrialización descentralizada y empoderamiento regional.
Punto importante aquí es comentar que la reducción de pobreza proyectada por algunos planes solo es posible con crecimiento sostenido superior al 4% anual y estabilidad política.
4. Reforma del Estado: el punto verdaderamente crítico
Aquí se ubica la diferencia más sustantiva.
▪ Alianza por el Progreso es la más radical en reorganización institucional: reducción de ministerios, centro estratégico de gobierno y arquitectura ejecutiva concentrada. Es el único que plantea explícitamente rediseñar el aparato estatal.
▪ Avanza País enfatiza meritocracia y simplificación.
▪ Fuerza Popular propone disciplina fiscal y eficiencia.
▪ Ahora Nación privilegia descentralización profunda.
La experiencia reciente demuestra que el principal problema peruano no es falta de presupuesto, sino debilidad de gestión. Por ello, la reforma institucional puede ser más determinante que cualquier promesa sectorial. Es preciso indicar en este punto que una arquitectura ejecutiva concentrada puede mejorar la coordinación estratégica, pero corre el riesgo de generar hiperpresidencialismo y cuellos de botella decisionales. La reducción de ministerios no garantiza eficiencia si no se fortalece la gestión y el servicio civil(meritocracia). Además, puede tensionar la descentralización y volver más frágil al Ejecutivo frente a crisis políticas. Sin reforma meritocrática profunda, la concentración cambia la estructura, pero no el desempeño.



Más allá de las diferencias entre expansión del gasto, rediseño institucional, énfasis en el orden o descentralización productiva, lo que está en juego no es solo un conjunto de promesas, sino el tipo de Estado que se quiere construir para los próximos años. La viabilidad fiscal, la capacidad de gestión y la coherencia entre diagnóstico y propuesta serán determinantes para saber qué plan puede realmente ejecutarse y cuál quedará en el papel.
En las próximas entregas seguiremos analizando, con el mismo enfoque técnico y comparativo, los demás partidos políticos y sus propuestas. El objetivo no es decir por quién votar. El objetivo es que leamos, nos informemos y, sobre todo, tengamos memoria: recordar qué ha funcionado, qué no ha funcionado y qué costos hemos pagado cuando las promesas no se sostienen en la realidad.



