Este 29 de junio se celebran 203 años del fallecimiento de José Olaya Balandra, pescador nacido en el distrito de Chorrillos y que gracias a su amplio conocimiento del litoral peruano fungió como emisario entre las fuerzas independentistas repartidas entre Lima y Callao. Olaya es recordado como un mártir de la Independencia al no sucumbir a la tortura española.
Nacido en el seno de una familia de pescadores, heredó de su padre el amor por el oficio y por la patria. Desde muy joven mostró habilidades excepcionales para ello, nadando grandes distancias para poder vender su mercancía.
Luego de la renuncia de San Martín en 1823, las tropas realistas se apoderan nuevamente de Lima tras haber mantenido su dominio en la zona sur del Perú. Los patriotas se ven replegados a la Fortaleza del Real Felipe en el Callao, en donde son apoyados por José Olaya para mantener la comunicación con los refugiados en la capital.
Es entonces cuando un 27 de junio de ese mismo año, mientras llevaba una carta del general Antonio José de Sucre, Olaya es descubierto por los realistas que lo capturaron y lo torturaron para obtener información. Se dice que el joven pescador se había deshecho de las cartas arrojándolas a una acequia o comiéndoselas, mas lo que sí es seguro es la frase que soltó en medio de los brutales castigos y que quedó enmarcada como símbolo de heroísmo y patriotismo peruano: «Si mil vidas tuviera, gustoso las daría por mi patria»

