La injerencia de la dinastía fujimorista en la política peruana ha sido tal desde los años 90 que ha llegado a tener una gran representación en los más altos estrados de la República peruana contemporánea. Desde su fundador, el expresidente y dictador Alberto Fujimori, dos de sus vástagos decidieron continuar con este «legado» que, todo parece indicar, ya no tendría heredero.
Keiko Fujimori Higuchi es el principal rostro actual de este movimiento político, el cual ha logrado encontrar un espacio entre la organización naranja para sobrevivir. Heredera y aspirante al sillón presidencial como lo hizo su padre, Keiko también es madre de dos hijas, una de las cuales aseguró que no piensa seguir este mismo camino.
La controversia
A tan solo unas semanas del comienzo de las Elecciones Generales 2026, la hija de Alberto Fujimori busca limpiar su imagen a través de los medios, en donde ha brindado declaraciones que no solo han sido rechazadas por la ciudadanía, sino incluso por su propia hija. Y es que hechos ajenos a Fujimori y su partido han puesto sobre la mesa nuevamente el tema del aborto legal y terapéutico ante los múltiples casos de abuso sexual que afrontan ciertas zonas del país.
Keiko declaró tajantemente estar en contra de esta práctica, pero a diferencia de Renovación Popular, aseguró que solo está acorde a recurrir a esta medida cuando la vida de la madre peligre. Sin embargo, involucrar a sus hijas despertó los cuestionamientos por parte de usuarios y de su propia primogénita, quien aseguró no tener estos mismos pensamientos y que, al ser ya mayor de edad, tiene la potestad para decidir sobre sus propias acciones. Finalizaba su comunicado declarando que su futuro está en la medicina, y no en la política.
¿El legado fujimorista se romperá?
Proveniente de una familia de inmigrantes japoneses, Alberto Fujimori fue de los primeros infantes del país nipón en obtener una educación meramente nacional en el Perú. A finales de los años 80, en medio de un clima marcado por la inestabilidad política y económica y el conflicto terrorista, decidió ingresar al ámbito político, del cual jamás se despegó, pues durante 10 años se mantuvo en el poder hasta que los escándalos surgidos en torno a fraudes y corrupción motivaron su vacancia. Sin embargo, cual emperador japonés, la dinastía que había creado, la dinastía fujimorista, no pereció ahí.
Keiko ingresó en la política desde muy joven, igual que Kenji, hermano menor. Los únicos hijos del matrimonio Fujimori-Higuchi que continuaron con el legado político de su padre. Keiko ingresó al Congreso en 2006, en donde faltó 500 días, de esta forma y a partir de 2011, comenzarían sus inalcanzables y fallidos intentos por llegar al poder. Kenji por su lado, conformó el Parlamento desde el 2011 hasta el 2016 cuando el escándalo por los «Mamanivideos» provocaron su alejamiento de la política y años de distanciamiento de su hermana.
Kenji ahora se dedica a los streams, mientras que Keiko busca mantener vivo el legado fujimorista en un cuarto intento por llegar al poder, apelando al recuerdo de su difunto padre para ganar votos. Sus únicas dos hijas, si bien han sido vistas con ella en algunas actividades proselitistas, su primogénita ha declarado tajantemente que la política no será su camino y que ha habido un choque de ideales con su propia madre. De esta forma, su heredera ha puesto un alto a esta dinastía política, hecho que dejaría a Keiko como la última partidaria de este legado, el cual si bien tiene gran poder en el Parlamento, lucha por mantener a cierto sector de la ciudadanía que poco a poco pierde la confianza en el partido naranja.
