Trujillo: Keiko Fujimori oficializa candidatura y busca la presidencia por cuarta vez

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Keiko Fujimori anunció oficialmente su precandidatura, desde la ciudad de Trujillo, para las Elecciones Generales 2026, donde buscará la presidencia por 4ta vez en 20 años. Su anuncio llega en el marco de la inseguridad ciudadana que azota a la región y su reciente intento de absolución del caso «cócteles».

¡La cuarta es la vencida!

A pocos meses del inicio de las Elecciones Generales 2026, la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, vuelve a ponerse en el ojo público tras anunciar oficialmente su cuarta candidatura presidencial mientras se hallaba realizando un mitin en la ciudad de Trujillo. De esta forma, la heredera de Alberto Fujimori vuelve a encaminarse por el mandato de la nación en el marco de una investigación y sentencia final por el caso «Cócteles»

Desde la ciudad de la Eterna Primavera, en el local de Villa Gabuko, ubicado en Huanchaco y ante una multitud de simpatizantes, Keiko Fujimori hizo oficial la que sería su cuarta postulación, al mismo tiempo que presentaba su plancha presidencial para la campaña. Entre las arengas de los presentes, la precandidata anunció que su principal deseo es llegar a Palacio de Gobierno y, esta vez, no conformarse con un mero «premio de consolación» en caso ocupara un puesto en el Parlamento. Este anuncio llega a poco de que se cierre el plazo para que los partidos inscriban a sus precandidatos y finalicen sus elecciones internas.

El anuncio

«Una campaña distinta», fueron las palabras que la lideresa del partido naranja decidió atribuirse, junto con una presentación en homenaje a su padre, el expresidente y dictador, Alberto Fujimori. Acompañado de ello, Keiko se deshizo en honores y atribuciones a Alberto, relacionando la situación actual de la región de La Libertad (y del país en general), azotada por la inseguridad y delincuencia; con el Perú dominado por el terrorismo que le tocó enfrentar a su padre. A Alberto también le atribuyó, a esto, solucionar el problema de la hiperinflación que dejó el gobierno de Alan García. Sin embargo, la heredera en ningún momento mencionó los crímenes por los que su padre fue juzgado en cierto momento.

Después de calificar como «frívolos, corruptos e incapaces» los gobiernos posteriores a los de Alberto Fujimori, declaró que su principal objetivo es, netamente, alcanzar el cargo presidencial. «No quiero premios consuelo», mencionó al asegurar que no se decantaría por el Senado ni ningún otro puesto que no sea el mandato del país. Entre sus militantes, se encontraban también Luis Galarreta, aspirante a la primera vicepresidencia y Miguel Torres, para la segunda fórmula.

«No nos equivoquemos como en las últimas décadas. Tenemos que pensar con mucha prudencia cuál de los equipos tiene la mejor capacidad», palabras con las que concluyó Keiko tras un discurso donde aseguró enfrentar con mano dura la delincuencia, derramar honores en nombre de su padre y «reconocer» los posibles errores que tuvo el partido.

Esta decisión de presentarse en la ciudad norteña ha levantado diversos cuestionamientos por parte de cierto sector de la población. La llegada de esta figura política a una región azotada por la inseguridad ciudadana, mientras que un fallo del Tribunal Constitucional busca archivar el «caso cócteles» por el cual se le implica, deja una incógnita en la transparencia y las verdaderas intenciones de la postulante.

Las anteriores postulaciones

No es la primera vez que Keiko decide postularse a la presidencia. En su historial se hallan presentes otras 3 postulaciones, logrando llegar a 2da vuelta en todas solo para ser derrotada por otras figuras que ya poseían igual recorrido u otras que apenas se daban a conocer en esa campaña.

En 2011 perdió ante Ollanta Humala con una diferencia de casi 447 mil votos en una campaña dominada por la duda entre la transparencia de Keiko Fujimori y las ideologías izquierdistas de Humala. En 2016, caería ante Pedro Pablo Kuczynski, cuya trayectoria respaldaría su victoria ante la hija de Alberto. Finalmente, su última derrota fue en 2021, cuando la revelación del proceso electoral, Pedro Castillo, se alzaría sobre ella a través de discursos que prometían la reivindicación de la comunidad andina, misma que el gobierno de su padre se encargó de alejar.

El escándalo

Hace una semana, el Tribunal Constitucional decidió presentar un fallo que anulaba de toda responsabilidad a Keiko por el caso «cócteles», donde se le acusaba de haber recibido presunto financiamiento ilícito para sus campañas del 2011 y 2016 por parte de empresas privadas, entre las cuales se encontraba Odebretch. La Fiscalía en su momento propuso la disolución de esta agrupación política al considerar que se había tornado en una posible organización criminal. Sin embargo, las investigaciones continuaron y recientemente el TC propuso archivar el caso.

Quien iba a tener a sus manos la sentencia final era el juez del Décimo Juzgado Penal, Wilson Omar Verástegui; sin embargo, luego de que el semanario Hildebrant en sus Trece revelara presuntos vínculos con César Acuña y denuncias policiales pasadas, decidió hacerse a un lado y dejar el caso para otro juez. Hasta el momento no se ha designado un nuevo magistrado para que le dé el cierre al caso, por lo que Keiko ha tenido vía libre para anunciar su precandidatura.

Entre una oleada de terror, la ciudad de Trujillo, azotada por la criminalidad, ha sido testigo de cómo Keiko Fujimori ha anunciado el regreso a su carrera política, en lo que no se asegura sea su último intento. Promesas cargadas de intenciones que beneficien a la ciudadanía fácilmente entran en cuestionamiento luego de los múltiples escándalos que envuelven su imagen política. La Libertad, y el Perú inclusive, aguardan (con recelo) la llegada de nuevas elecciones que dicten el nuevo rumbo que recorrerá el país o que marquen un retroceso.

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