La violencia en el Perú no da tregua. El 18 de febrero de 2026, José María Balcázar asumió la presidencia tras la censura de José Jerí y, ya a 18 días del inicio de su mandato, se han registrado un total de 108 asesinatos, lo que equivale a un promedio de seis homicidios diarios, según datos del Sistema Informático Nacional de Defunciones (SINADEF).
Lo que llama la atención en estos casos es que algunas de las regiones que ocupan los primeros puestos, como es el caso de Lima y La Libertad, se encuentran bajo Estado de Emergencia, por lo que estas cifras dejan en evidencia la ineficacia de esta medida.
La Libertad bajo ola de violencia
El reporte fue difundido por La República, mostrando un índice de asesinatos suscitados entre el 18 de febrero y el 8 de marzo. Entre estas cifras, la región de Lima es quien ocupa el lamentable podio con un total de 40, mientras que el Callao, 16. La región La Libertad viene siendo la tercera con 15. Con el resto de regiones, se terminan acumulando 108 homicidios, de los cuales, la mayoría fueron por impacto de bala, evidenciando la falta de control sobre la ola de violencia que remece al país.
Hablando a nivel provincial, los resultados también son desalentadores, pues si bien Lima provincia sigue ocupando el primer puesto, entre el «ranking» también se encuentran jurisdicciones como Pataz y Chepén, la primera siendo campo de batalla para las fuerzas armadas y organizaciones criminales y la segunda que ha venido registrando una serie de homicidios donde menores estarían involucrados.
El Estado de Emergencia
Luego de que el Plan de Seguridad Ciudadana fuera postergada en múltiples oportunidades durante el efímero gobierno de José Jerí, el presidente José María Balcázar, finalmente decidió presentarlo este último 9 de marzo; sin embargo, el mandatario se rehusó a dar más información sobre el accionar a seguir contra las bandas criminales, alegando que esto sería una forma de alertarlas.
Así como La Libertad, Lima y Callao se encuentran bajo Estado de Emergencia, el cual fue ampliado hasta hace poco, medida que ha generado cuestionamientos pues no ha representado un obstáculo para que se sigan cometiendo asesinatos, así como en las provincias aledañas de Trujillo, que siguen siendo víctimas del accionar de estas organizaciones criminales a las que Balcázar teme poner al tanto de sus «planes» para derrotarlas.



