¿Ser o no ser? El dilema de Hamlet es el dilema de Perú

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Escrito por: NTrujillo
¿Ser o no ser? El dilema de Hamlet es el dilema de Perú

Escribe: Wilson Aranda Roncal

Cuentan que durante la guerra con Chile hubo muchos peruanos que lanzaron el grito de “¡Antes los chilenos que Piérola!”, es decir, su encono político contra el “Califa” lo llevaron hasta las Columnas de Hércules, como para impedirles ver que en tan aciago momento se necesitaba la unión frente a un enemigo invasor ya en casa, y no el divisionismo político que fraccionó a la nación.

Lamentablemente, eso mismo pasa ahora, tras la primera vuelta del más desastrado de los procesos electorales de nuestra historia, donde el responsable causal de las acusaciones de fraude, Piero Corvetto Salinas, no pudo garantizar la transparencia de los comicios pese a haber tenido cinco años para prepararlos y el más millonario presupuesto para realizarlos.
Así las cosas, hemos llegado a un consummatum est que ha puesto en la balanza electoral de la segunda vuelta a Keiko Fujimori Higuchi, candidata de Fuerza Popular, y a Roberto Sánchez Palomino, postulante de Juntos por el Perú. Es decir, 27 millones de peruanos deberán sancionar con su voto –este 7 de junio-, al nuevo presidente o presidenta de Perú para el quinquenio 2026-2031.

Traje a colación el doloroso episodio de la guerra con Chile para hacer un paralelo con la inaudita posición de varios líderes políticos que, criticando y viendo el peligro y escenario apocalíptico que significaría un eventual gobierno de Sánchez, sin embargo, no han sido claros y se han guardado muy mucho de decir si apoyarían a Fujimori en la segunda vuelta.
Un ejemplo es el del excandidato presidencial Rafael López-Aliaga Cazorla, quien ha manifestado que podría dialogar con Sánchez, el comunistoide imitador barato de Pedro Castillo, en vez de tender puentes con Fujimori, de la misma línea que “Porky”, si bien este es líder de la derecha conservadora, mientras que aquella es lideresa de la derecha popular.

Lamentablemente, López-Aliaga, quien siempre ha denostado del comunismo, izquierdismo, socialismo, caviarismo, pone por encima de los intereses nacionales su rencor contra Keiko Fujimori porque esta no apoyó sus reclamos para nuevas elecciones, si no en todo el país, al menos en Lima, donde miles de sus votantes no pudieron sufragar.

Voto viciado y “garantías democráticas”

Jorge Nieto Montesinos, del Partido del Buen Gobierno, este sábado 23, acaba de anunciar que su agrupación ha decidido que viciarán el voto porque los candidatos de segunda vuelta polarizan al país. Si bien añadió que dejará en libertad de decisión a sus militantes y simpatizantes que decanten por uno u otro candidato.

Pero, quien ha quedado como el hazmerreír es el izquierdista Alfonso López-Chau Nava. Este admirador del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) ha afirmado que no apoyará a Fuerza Popular … pero que “exigirá garantías democráticas a Juntos por el Perú”. Y claro, Sánchez dirá que respetará la democracia, mientras tiene junto a él a Antauro Humala Tasso (asesino de policías), César Tito Rojas (fundador del Movadef que era un organismo de fachada de Sendero Luminoso), Anahí Durán (vinculada al MRTA).

Y para que esta tragedia tenga algo de comedia, Sánchez lleva en sus filas a un bufón: el exfiscal José Pérez Gómez, uno de los más ineptos e ineficaces magistrados del Ministerio Público y voceado por Sánchez como su ministro de Justicia en una posible administración de Juntos por el Perú, como el titular de Interior sería el inefable Antauro Humala. ¿No es esto apocalíptico, dantesco, caliginoso para el futuro del país?

Hacemos la salvedad que pese a ser caviares o “izquierdosos”, Nieto, López-Chau, Marisol Pérez no han decido apoyar a Sánchez, congénere suyo. Al parecer, saben que el candidato de Juntos por el Perú sería un salto al vacío al tener en su programa de gobierno recetas usadas en Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina, que han fracasado.

De otro lado, los excandidatos perdedores prefieren “dejar en libertad” a sus sufragantes porque, hay que ser honestos, la cruz que lleva la fujimorista es muy pesada y nadie la quiere ayudar a cargarla. Hay reparos porque se opuso a la liberación de su padre, Alberto Fujimori, y quiso meter a la cárcel a su hermano, Kenyi. Con todo, los cuadros políticos de Keiko no son los improvisados de Sánchez y garantizan más estabilidad.


Entonces, elector, piense bien su voto este 7 de junio: ¿Ser o no ser? Recuerde que usted no es Hamlet.

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