¡Gravitas! ¡Vir gravis! ¡Panem et circenses!
Escribe: Wilson Aranda Roncal
En la antigua Roma existía una palabra latina que expresaba la dignidad y seriedad de quienes ocupaban los más altos cargos entre sus conciudadanos. Era el vocablo gravitas (pronúnciese de manera esdrújula). Por la gravitas, considerada uno de los mayores atributos de un romano, se cuidaba la majestad o la institución a la cual había accedido el ciudadano bien por elección o bien por designación. Es decir, una autoridad era un vir gravis (hombre serio). Recuérdese que en aquella época las mujeres estaban prohibidas de ocupar cargos públicos.
Esta reflexión es muy actual y muy a propósito para los tiempos que estamos viviendo en el país. Hemos asistido los últimos años a una decadencia moral en donde el ser serio y digno y tener méritos para los más elevados puestos se ve como algo adjetivo, cuando debería ser lo sustantivo.
Tenemos más de 10 mil candidatos que participarán en las elecciones generales de abril de 2026 para presidente, vicepresidentes, diputados, senadores, representantes al Parlamento Andino. Lamentablemente, su cantidad es aplastante y horrorosa frente a su calidad. Vemos tanto a hombres y mujeres que aspiran a un cargo por elección popular hacer cualquier cosa para captar notoriedad y así tener la posibilidad de ganarse votos. En este caso son ayudados por videos que se suben o cuelgan en las redes sociales.
Mostrando las nalgas
Susy Ivonne Díaz Díaz, la conocida exvedette y actriz cómica, inauguró este estilo farandulero de captar votos entre la cazuela, entre los cerros, entre la masa que reacciona solo por emoción, no por la razón. Ella hizo campaña enseñando la nalga derecha en la cual se pintó el número 13 en color rojo. La Iglesia protestó y criticó … pero los fieles votaron por ella y llegó a ocupar una curul entre 1995 y 2000. En realidad, Díaz copió a la actriz porno Cicciolina, quien para ganar votos al parlamento de Italia mostraba los pechos. Ella también ganó. En 2016, Ángela Villón, quien ejercía la prostitución desde los 16 años, a los 50 lanzó su candidatura al Congreso. No salió elegida. El año pasado, Karen Paniagua, quien tenía su cuenta de contenido para adultos, Only Fans, estuvo en la lista de Avanza País, pero luego fue expectorada.
El más alto funcionario de la nación
Sin embargo, la majestad de la investidura presidencial ha sido tan manchada, tan maltratada y tan venida a menos con “presidentes” que llevaron la ignominia a tan alto cargo. Tenemos a Pedro Castillo, quien no podía decir una frase coherente y usaba un sombrero que, según él, “la derecha se lo quería quitar”. El de la frase “No más pobres en un país rico” y resultó que sus familiares y allegados salieron ricos por actos de corrupción.
El actual mandatario, José Jerí, lamentablemente está a punto de ser vacado por sus devaneos con muchachas que son sus conocidas y luego resultan ganando altos sueldos en la administración pública. Acusado de violación, seguidor de páginas pornográficas, de supuestos negociados con empresarios chinos.
La justicia
Pero no solo con candidatos políticos y presidentes del país se da esta situación de panem et circenses, como gritaban los romanos de la decadencia. Hagamos justicia: también en el Ministerio Público y Poder Judicial hallamos estos especímenes que apuestan por el show barato. Hace poco vimos a un desaforado José Pérez Gómez, ineficaz fiscal del caso Lavajato, conduciendo un podcast en el que era un bufón, en lugar de comportarse como un magistrado persecutor del delito. Su homóloga Delia Espinoza, haciendo el ridículo con una pijamada para defender la democracia.
También pudimos ver al juez Richard Concepción Carhuancho salir a cantar y bailar en un Tik Tok para “advertir” a la delincuencia del poder de la ley. ¡Qué tiempos! ¡Qué gentes! Solos nos queda la esperanza de que los electores castiguen a los payasos que postulan en las justas generales de 2026 y que una verdadera meritocracia, tras limpiar las instituciones del Estado, nos provean de autoridades y funcionarios con gravitas.
P.D. Que me disculpen los payasos por haber evocado su noble oficio.