Pastor evangélico es la carta de Fuerza Popular para la alcaldía de Trujillo
El partido político Fuerza Popular, liderado por Keiko Fujimori, ya ha comenzado a definir sus cuadros políticos con miras a los próximos comicios municipales. En una decisión que busca captar el voto de los sectores conservadores y religiosos de la provincia, la organización fujimorista ha elegido como su virtual candidato a la alcaldía de Trujillo al conocido pastor evangélico Gutiérrez, actual líder del Templo Getsemaní, una de las congregaciones cristianas con mayor arraigo y número de fieles en la región La Libertad.
La designación de la autoridad religiosa responde a una estrategia de renovación interna dentro del partido, el cual busca consolidar un discurso enfocado en el rescate de los valores familiares y la moralidad pública para hacer frente a la crisis de inseguridad ciudadana y corrupción que afecta a la provincia. Dirigentes locales de Fuerza Popular destacaron que la trayectoria social del pastor evangélico y su constante trabajo comunitario con poblaciones vulnerables y jóvenes en riesgo constituyen una base sólida para conectar con las principales demandas del electorado trujillano.
Por su parte, el entorno cercano al líder religioso ha manifestado que su participación política no interfiere con su labor pastoral, sino que representa una extensión de su vocación de servicio hacia la comunidad. Se informó que en las próximas semanas se iniciará la conformación formal del equipo técnico que acompañará su postulación, el cual estará integrado tanto por profesionales de la agrupación política como por técnicos independientes y representantes de diversas organizaciones de la sociedad civil y redes de iglesias locales.
Este sorpresivo destape electoral promete reconfigurar el tablero político en la provincia de Trujillo, un territorio históricamente disputado por partidos tradicionales de arraigo norteño. Con la inclusión de una figura proveniente del sector evangélico, Fuerza Popular apunta a capitalizar una importante red de apoyo social y religioso organizada, desafiando a las agrupaciones locales y obligando a los demás contendientes a redefinir sus discursos de campaña en un escenario electoral que se anticipa sumamente competitivo.