Olvidos frecuentes: cuándo son normales y cuándo podrían alertar sobre una enfermedad neurológica
Un neurólogo de Clínica San Pablo Trujillo explica qué olvidos pueden ser propios de la edad y cuáles deberían motivar una evaluación médica.
¿Olvidar dónde dejamos las llaves? ¿No recordar por un momento el nombre de alguien? ¿Entrar a una habitación y olvidar qué buscábamos? Estos episodios ocasionales pueden ser parte del envejecimiento normal. La preocupación aparece cuando los olvidos se vuelven frecuentes, empeoran con el tiempo o empiezan a afectar la vida cotidiana.
“Lo importante no es un olvido aislado, sino el cambio respecto a cómo era antes la persona. Si comienza a repetir preguntas, olvidar conversaciones recientes o tener dificultades para realizar tareas que antes hacía con normalidad, es recomendable consultar”, explica la Dra. Katherine Bendezú, neuróloga de Clínica San Pablo Trujillo.
Hay otras señales que tampoco deberían pasarse por alto: perderse en lugares conocidos, confundir fechas o personas, tener problemas para manejar dinero, seguir instrucciones o mantener una conversación, o dejar objetos en lugares extraños y no recordar dónde están. Estos cambios no significan necesariamente Alzheimer, pero sí justifican una evaluación para conocer su causa.
Además, no todo problema de memoria es una enfermedad neurodegenerativa. Alteraciones del sueño, estrés, depresión, algunos medicamentos y otras condiciones de salud pueden afectar la memoria y, en algunos casos, tienen tratamiento. Por eso, atribuir los olvidos simplemente a la edad puede retrasar una evaluación necesaria.
En el caso del Alzheimer, los cambios relacionados con la enfermedad pueden comenzar una década o más antes de que aparezcan los primeros problemas evidentes de memoria y pensamiento. Esto no significa que todo olvido sea una señal de Alzheimer, pero sí refuerza la importancia de prestar atención a los cambios que persisten o interfieren con la vida diaria. Ante una duda, una evaluación temprana permite identificar qué está ocurriendo y actuar a tiempo.