¡No olvidar! Hoy se cumple un año del atentado contra el Ministerio Público que conmocionó a Trujillo y al Perú
Aquel 20 de enero del 2025, la ciudad de Trujillo vivió uno de los hechos que mayor conmoción generó sobre la población, puesto que representó un nuevo peldaño en la ola de violencia e inseguridad que ya venía golpeando a la región gobernada, en ese momento, por el candidato presidencial, César Acuña Peralta.
El atentado contra el Ministerio Público de Trujillo, perpetrado en horas de la madrugada, no solo fue un acto de amedrentamiento contra los objetivos de los delincuentes, sino también una escalada en la osadía presentada por estos sujetos que, con gran atrevimiento, agravaron contra las instalaciones de una entidad pública, hecho que rememora la violencia terrorista de los 80s.
El recuerdo de la explosión
En la av. Jesús de Nazaret, frente a uno de los centros de estudios superiores más emblemáticos de Trujillo, se encuentra la sede del Ministerio Público en La Libertad, el cual y si bien se encuentra recuperado de sus daños en la actualidad, aún se tiene muy presente la madrugada en que todo sucedió.
Aproximadamente a las 12:26 de la madrugada, las cámaras de seguridad de la zona captaron la llegada de dos sujetos a bordo de una motocicleta. Como ya es costumbre, los desconocidos en ese momento dejaron el artefacto explosivo, abandonando el lugar apenas se produjera una poderosa detonación cuya onda expansiva llegó a alcanzar a más de las 20 viviendas aledañas, desatando el terror entre los vecinos que, con gran inquietud, vieron el escenario de escombros.
Los vidrios y marcos de las ventanas del hospital de Essalud Albrecht y de algunos pabellones de la Universidad Nacional de Trujillo acabaron destrozadas. Por otro lado y según los reportes del Ministerio del Interior que se presentó en el lugar horas después, cinco personas resultaron heridas, más no se registraron víctimas mortales.
Un nuevo nivel de violencia
La detonación del aparato explosivo en el edificio de la Fiscalía no resultó ser una sorpresa para la institución, puesto que a raíz del suceso, la fiscal de la Nación de aquel entonces, Delia Espinoza, reveló que el atentado fue motivado por las investigaciones que una fiscal estaba llevando a cabo en torno a una organización criminal, investigaciones que motivaron las amenazas hacia la profesional, desembocando en este hecho delictivo. Pese a la evidente pérdida del miedo hacia las autoridades por parte de las redes delictivas, hubo algo que terminó confirmando este nuevo nivel de ferocidad.
La dinamita utilizada en el atentado provenía de la minería ilegal. Esta información solo confirmaba el salto que había dado el crimen organizado, no solo por la nueva maquinaria que parecía poseer, sino también por las alianzas que se habían forjado con la minería ilegal en lo alto de la sierra liberteña, en Pataz, golpeada igualmente por estas organizaciones delictivas que han sumido a la provincia en un estado de emergencia que permanece activo hasta día de hoy.
Lo que siguió durante los meses siguientes solo fueron las consecuencias de aquello que no se detuvo a tiempo. Pese a que las autoridades lograron dar con los presuntos responsables de este ataque, los hechos delictivos con aparatos explosivos en la región no cesaron, y los atentados en la av. Perú y en la urb. Las Quintanas, más una serie de brutales asesinatos que dieron cierre al 2025, solo confirmaban el nivel de peligrosidad con el que operan estas organizaciones y la incapacidad de las autoridades para confrontarlas efectivamente.