José Jerí, esclavo de sus tentaciones, viajó en el avión presidencial con mujeres que visitaron Palacio

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Escrito por: Anthony Rodríguez

En el marco de las investigaciones por el caso Chifagate, el presidente de la República José Jerí afronta otro por presunto tráfico de influencias, y es que las múltiples reuniones registradas con mujeres en Palacio de Gobierno, y la posterior contratación de estas con organismos del Estado, provocó una ola de críticas por parte de la ciudadanía y el abandono hasta de aquellas figuras políticas que tanto lo respaldaban.

A más de un mes desde que los informes periodísticos revelaran esto, el jefe de Estado ha intentado justificar estas decisiones y "calmar" las aguas entre los cuestionamientos hacia su persona.

Se las llevó de "paseo"

Las jóvenes que oficialmente pasaron a ser parte del Estado tras las reuniones a Palacio de Gobierno, habrían sido aún más "recompensadas" por el presidente, puesto que lo acompañaron alrededor de unos 34 viajes dentro del país. Y es que Punto Final constató que las mujeres abordaron el avión presidencial junto a José Jerí, esto en calidad de asesoras, volando a diferentes regiones del Perú.

Al consultar con Ciro Luis Flores Delgado, jefe de la Oficina de Monitoreo Intergubernamental, este simplemente respondió que la presencia de estas "asesoras" es según el contexto lo requiera, asegurando además que cumplieron con el perfil profesional establecido. Entre algunas de ellas se encuentran Alexandra Camargo Leiva, Fiorella Melgarejo Sánchez, Susana Gutiérrez Rivera, Hilda Zapata Juárez, entre otras cuyo sueldo proviene de un fondo especial sin seguir la escala tradicional del sector público.

Comió de su propio sueldo

Respecto a la mujer que lo visitó en más de 20 ocasiones en 2022 en aquellos tiempos en que apenas se integraba al Congreso, Jerí declaró recientemente que el sueldo entregado hacia esta fémina provenía de sus propios bolsillos. Y es que la justificación del presidente fue que la mujer lo ayudó directamente a él en labores referentes al despacho congresal. O sea, la joven no tenía ningún vínculo con el Estado o con el Congreso, pero de igual forma estuvo presente, apoyando al presidente y expuesta a información institucional.

En su intento por sofocar el tema, Jerí señaló que la joven lo apoyó solamente durante "unas fechas". De igual forma, el daño ya estaba hecho y el presidente terminó hundiéndose más por sí solo, como ya lo lleva haciendo.

Tal vez buscaba resaltar en sí mismo cierta "nobleza" al señalar que el sueldo que le pagaba a una de estas mujeres provenía de su propio bolsillo; sin embargo, el hecho de que sea completamente ajena al ámbito Parlamentario convierte esto en un nuevo hecho de presunto tráfico de influencias. De igual forma, aquellas que fueron contratadas tras las reuniones en Palacio, por más que se siga afirmando que su presencia en la institución es transparente y justa, sus vínculos con el presidente desacreditan estos hechos que, de no ser por su injerencia, les habría ahorrado múltiples señalamientos.

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