Irán: chador, hiyab … ¡bikini! Y las protestas contra Jamenei

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Escrito por: NTrujillo

Escribe: Wilson Aranda Roncal

Un antecedente directo y cercano en el pasado de la ira popular contra el actual ayatolá Alí Jamenei lo tenemos en las protestas que estallaron en septiembre de 2022 tras la muerte de la joven Mahsa Amini, a manos de la Policía de la Virtud iraní, por el solo hecho de no llevar correctamente puesto el hiyab, una suerte de pañuelo grande que cubre la cabeza y el cuello, mas no el rostro.

Es que, los clérigos fanáticos gobernantes de la antigua Persia (los ayatolás), paladines del pudor “revelado” en el Corán y defendido con la sharía, consideran que la belleza femenina, al ser vista públicamente, por ejemplo, una cara bonita, un cuerpo eurítmico, puede llevar a los hombres al pecado y a la perdición eterna. Por lo tanto, la revolución islámica fue taxativa desde su inicio: las mujeres deberían de salir cubiertas lo más completamente posible fuera de casa.

Es así como desde 1979 se elevó el índice de ventas del chador, es decir la prenda negra que cubre todo el cuerpo de la mujer excepto la faz. Este vestido tradicional iraní es considerado como uno de los símbolos de la identidad nacional. Sin embargo, tras los desbordes sociales de 2022, ante la calculada rebeldía de las mujeres, la demanda ha disminuido. Más aún, desde que Irán se declaró en una especie de bancarrota fiscal el 28 de diciembre del año próximo pasado, se iniciaron manifestaciones que han tratado de reprimirse sangrientamente con apoyo de la Guardia Revolucionaria Islámica, hoy considerada organización terrorista.
Quema de hiyabes

Agobiada por la crisis económica, la corrupción y cansada de ser víctima del terror de un Estado policíaco los ciudadanos iraníes salieron a las calles a protestar. Las movilizaciones abarcaron lo largo y ancho del país, con asaltos a los edificios gubernamentales. Y un factor que sorprendió al mundo: la valentía de mujeres que empezaron a quemar sus hiyabes, cual símbolos de cadenas impuestas por el régimen teocrático chiíta.
Sin ningún miedo la población empezó a gritar “¡Muerte al dictador! ¡Viva el sha!”, en referencia a Jamenei y al hijo del sha, quien vive exiliado en Estados Unidos. Es cierto que el depuesto sha era también un dictador, que asentaba su poder en la Savak, es decir el servicio de inteligencia que torturó y asesinó opositores.

Mohammad Reza Pahlevi fue un aliado de Estados Unidos. Occidentalizó el país. Durante su gobierno cualquier ciudadano era libre de usar ropa tradicional o vestir a la moda de occidente. En las playas y piscinas el elemento femenino usaba desde trajes de baño de una pieza hasta diminutos bikinis. Había discotecas y cafés en donde podían concurrir hombres y mujeres juntos y cogidos de la mano. Jomeini implementó playas para hombres y playas para mujeres, incluso prescribió el chador como traje de baño en las mismas; cerró discotecas, si una pareja iba tomada de la mano era directamente llevada a la estación de Policía por atentar contra la moral islámica.

Después de 47 años de dictadura teocrática, el pueblo iraní está desilusionado, cansado, agobiado y enardecido contra el régimen de los ayatolás; Estados Unidos ha amenazado con una intervención militar y actúa como una espada de Damocles sobre la cabeza de Jamenei; el heredero del trono, Reza Ciro Pahlavi, ha lanzado un llamamiento a la insurrección general dentro de Irán. ¿Es el fin de la República Islámica? Es posible, pero no probable en estos momentos. En todo caso se necesita una fuerte presión externa e interna, sin descartar una intervención militar que ponga fin a una teocracia que apoya a movimientos terroristas como Hamás y Hezbolá.

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