El último acto: siete años desde la muerte de Alan García

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Escrito por: NTrujillo
El último acto: siete años desde la muerte de Alan García

En una lujosa casa de la calle Freire Santander, distrito de Miraflores, el 17 de abril del 2019, el ex presidente Alan García contemplaba la muerte o una vida tras las rejas por actos de corrupción en su segundo gobierno y su involucramiento con la empresa brasilera Odebrecht, que ya había traído abajo a varios otros como él.

Unos meses atrás, el fiscal Domingo Pérez prohibió la salida del país para el líder aprista durante 18 meses, quien huyó a los brazos de la embajada uruguaya y suplico asilo político por persecución. Uruguay, le cerró la puerta en la cara y negó la solicitud. Tras dos negativas más por parte de Colombia y Costa Rica la realidad era inevitable. Alan García se quedaba en el Perú.

En aquel 17, el Juez Juan Carlos Sánchez Balbuena ordenó la detención preliminar de García durante 10 días. Para el dos veces presidente, heredero de Haya de la Torre y líder del partido aprista, la cárcel no era una opción. En esa celda no estaría solo, lo acompañaría el legado muerto de un partido, que muchos llaman, legendario.

A las 6:27 am la fiscalía y agentes de la PNP se acercaron a la fachada amarilla de la vivienda miraflorina con la misión de llevarse al ex mandatario, quien al alertar de la presencia de sus captores se escondió dentro de su habitación con la excusa de llamar a su abogado. 6:31 am, tan solo 4 minutos más tarde, procedió a darse un balazo a la cabeza.

Agonizante, fue trasladado al hospital José Casimiro Ulloa, el cual fue fuertemente resguardado por la policía. Tras varias horas de complicaciones, doctores asombrados y paros cardiorrespiratorios, Alan García fue pronunciado muerto a las 10:05 de la mañana.

A pesar de la opinión dividida de la población, Alan García fue una figura admirada y despreciada, el Perú estaba de luto. Por protocolo oficial se izaron a media asta el Pabellón Nacional en los edificios públicos, bases militares, buques, instalaciones policiales, entidades del Estado y se decretó duelo nacional. El funeral se realizó en la Casa del Pueblo, sede central del partido que lo acogió desde su niñez.

Durante su velorio, lo acompañó su familia, políticos contemporáneos y cientos de sus simpatizantes que esperaban su llegada para despedirlo por la eternidad. Poco después, sus restos viajaron a Huachipa, su tierra natal, donde fueron cremados cerca de quienes más lo amaron en vida.

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