Declaraciones de familiares y sobreviviente avivan la confusión en caso en el VRAEM
Al menos ocho efectivos de las Fuerzas Armadas se encuentran detenidos tras haber sido parte de un operativo antidrogas que tuvo un desenlace fatal. Y es que cinco civiles perdieron la vida tras haberse inmiscuido en un aparente enfrentamiento armado que tuvo lugar en el sector Puente Mellizos, región Huancavelica, en la zona del VRAEM.
Un comunicado oficial del Comando Operacional del Este reporta que estas personas eran narcotraficantes que, a bordo de una camioneta, transportaban un cargamento de droga a través del distrito huancavelicano de Colcabamba. Sin embargo, al registrar el vehículo baleado, no se encontró ningún tipo de esta sustancia, lo que levanta sospechas de un posible abuso de poder por parte de los soldados.
La masacre
El viernes pasado y según información de las Fuerzas Armadas, efectivos intentaron intervenir un vehículo que se trasladaba por la zona en horas de la madrugada. Alegando su sospechosa presencia, le ordenaron que se detuviera. Es aquí cuando comienza uno de las primeras contradicciones: los presuntos traficantes abrieron fuego primero, desatando un enfrentamiento armado, lo que obligó la respuesta de los militares, acabando así con la vida de cinco de los ocho pasajeros.
A pesar de la violencia del ataque, dos personas sobrevivieron, aunque debido a la gravedad de sus heridas tuvieron que ser trasladados a un centro de salud del distrito. De igual forma, los finados acabaron en la morgue de Huancayo, donde poco después, sus familiares se aglomerarían y negarían rotundamente que las víctimas eran narcotraficantes. Es en este punto cuando la situación se descontroló.
Las declaraciones de los parientes
Los parientes de los asesinados aseguraron que estos eran agricultores y ganaderos, y que se dirigían a disputar un campeonato de fútbol como parte de los aniversarios de la comunidad. Este testimonio refuerza la idea de que se tratarían de jóvenes civiles, pues durante el registro del vehículo posterior a la masacre, no se encontraron ni armas ni drogas. A raíz de esto, el caso fue puesto a disposición del Ministerio Público y ocho soldados terminaron detenidos, entre ellos, el capitán Luis Montenegro.
Es aquí cuando entra el octavo pasajero, quien sobrevivió a la masacre tras saltar del vehículo al momento en que los militares los acorralaron. Según su relato, pasó el resto de la madrugada oculto para luego, ya entrada la mañana, entregarse ante las autoridades, identificarse como Ricardo Jamier Acuña Quispe y admitir que él fue el "mochilero".
El último pasajero
"Disculpen, me rindo", fueron las palabras consignadas en el acta policial al que tuvo acceso RPP, en donde Ricardo Acuña, un joven de 20 años que se presentó con las manos en la nuca, confesó su crimen ante la Policía y la Fiscalía.
Fue a través de su primo identificado como Eber Soto Quispe (23) - uno de los heridos producto del tiroteo - que Ricardo fue captado junto a otras 50 personas en el sector José Olaya para transportar 13 kg de droga oculta en una mochila. Acuña recibió S/1 300 a cambio de este servicio, monto que guardó en su equipaje, el cual se hallaba en la tolva del vehículo que más tarde fue baleado.
El joven reconoció que el cargamento de droga que llevó fue puesto en otra camioneta, mas no sabe completamente si la unidad afectada aún tenía rezagos de esto. Sin embargo, admitió que en el vehículo estuvo acompañado de su primo y otras personas que habían "cargado la droga" para llegar a Colcabamba. De igual forma, reconoció a uno de los finados como el hombre que contrató la camioneta tras efectuar el traslado de la droga.
Ricardo finaliza su relato asegurando que jamás ha portado armas de fuego y que, al ver la llegada de los militares, saltó del vehículo antes de que comenzara el fuego. Mientras tanto, familiares reclaman justicia por sus parientes asesinados en un hecho que invita a la confusión.