ALTERNATIVAS PARA PROTEGER A LOS TRABAJADORES DEL CAMPO FRENTE AL NIÑO COSTERO
Especialista plantea evaluar medidas laborales excepcionales para proteger los ingresos, preservar el empleo y garantizar condiciones seguras para los trabajadores del campo.
El fenómeno de El Niño Costero plantea un nuevo desafío para el sector agrario peruano: cómo proteger los derechos laborales de los trabajadores cuando las lluvias intensas, inundaciones o daños en los campos de cultivo impiden continuar con las actividades productivas. Frente a este escenario, surge la necesidad de revisar los mecanismos que contempla la legislación laboral y evaluar medidas excepcionales que permitan preservar el empleo sin perjudicar económicamente a los agricultores.
La problemática adquiere especial importancia en regiones como La Libertad, Lambayeque y Piura, donde las actividades agrícolas generan oportunidades de empleo directo e indirecto. Una eventual interrupción de las campañas agrícolas podría afectar los días trabajados, los ingresos familiares y la continuidad de los contratos, especialmente entre quienes desarrollan labores temporales o estacionales.
Actualmente, la Ley N.º 31110, que regula el régimen laboral agrario, establece derechos relacionados con las remuneraciones, las condiciones de trabajo, la contratación y la seguridad social. Sin embargo, los eventos climáticos extremos plantean interrogantes sobre cómo aplicar estas disposiciones cuando las actividades no pueden desarrollarse con normalidad.
En ese sentido, Daniel de la Vega, socio y líder del área laboral de Dentons Perú plantea cinco puntos claves sobre los derechos laborales agrarios frente a El Niño Costero.
- Suspensión temporal de labores: Ante lluvias intensas o inundaciones que impidan continuar con las actividades agrícolas, las empresas pueden evaluar la suspensión perfecta por fuerza mayor, conforme a la legislación vigente. Esta medida puede implicar la interrupción temporal del pago de remuneraciones hasta por 90 días, sujeto a las condiciones y controles legales correspondientes. No obstante, su aplicación puede representar una pérdida de ingresos para los trabajadores, por lo que la norma exige considerar previamente medidas que eviten agravar su situación.
- Protección de los ingresos: Antes de aplicar una suspensión perfecta, deben evaluarse alternativas legales que reduzcan el impacto económico sobre los trabajadores, como vacaciones adelantadas o medidas temporales de reorganización laboral.
- Seguridad y salud ocupacional: Las empresas pueden adecuar los horarios y reorganizar las actividades agrícolas para reducir la exposición a condiciones climáticas peligrosas, respetando los derechos laborales y las normas de seguridad. En ese sentido, la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (Sunafil) ha advertido que los empleadores deben identificar y prevenir los riesgos derivados a estas condiciones.
- Continuidad de los contratos: Las lluvias intensas e inundaciones asociadas a El Niño Costero pueden provocar la paralización temporal de las actividades agrícolas, afectando especialmente a los trabajadores con contratos temporales o por campaña. Sin embargo, una emergencia climática no implica automáticamente la terminación de los contratos vigentes. Las empresas deben respetar las condiciones pactadas y las causas legales de extinción del vínculo laboral, evaluando alternativas que permitan preservar el empleo durante la emergencia.
- Medidas laborales excepcionales: El Ministerio de Trabajo y el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego podrían evaluar lineamientos específicos para emergencias climáticas que contribuyan a preservar el empleo, proteger los ingresos y facilitar la recuperación de las actividades agrícolas.
La discusión debe considerar además la situación de los pequeños productores y agricultores independientes, quienes no necesariamente están comprendidos en las mismas disposiciones laborales aplicables a los trabajadores dependientes. Para este grupo, las medidas de apoyo frente a emergencias requieren mecanismos diferenciados de protección económica y continuidad productiva.
El principal desafío será encontrar mecanismos que permitan mantener la actividad agrícola cuando existan condiciones seguras, proteger los ingresos de las familias y evitar que las consecuencias económicas de El Niño recaigan exclusivamente sobre los trabajadores del campo.