20 de abril de 1889: Nace Adolf Hitler, uno de los mayores genocidas de la historia
Un 20 de abril de 1889, un pequeño pueblo de Austria, Braunau, vio nacer a quien se convertiría en uno de los mayores dictadores y genocidas de la historia humana. Adolf Hitler, quien tras ser rechazado de la Academia de Bellas Artes, en Viena, buscó una nueva vida en una Alemania golpeada por la posguerra, en donde adoptó ideas antisemitas y una capacidad oratoria que lo condujo al poder de una nación que ni siquiera era suya.
Pudo haber sido pintor
Su relación con su padre era fría y distante, pues este se oponía a sus aspiraciones artísticas. No fue tras su fallecimiento en 1903 que Hitler finalmente pudo intentarlo. En 1907 viajó a Viena, la capital del antiguo imperio austrohúngaro, que para ese entonces era punto de encuentro de diversas minorías, entre ellas, los judíos. Ya ahí, postuló a la Academia de Bellas Artes, mas no tuvo éxito.
Registros detallan que por aquellas épocas, el odio de Hitler hacia el pueblo judío aún no estaba tan interiorizado, más se teoriza que habrían sido profesores de esta etnia quienes lo rechazaron en más de una oportunidad de la escuela de artes. De todas formas, el frustrado pintor austriaco, luego de la muerte de su madre y con lo poco que le quedaba de la herencia de su padre, viajó a Alemania para comenzar una nueva vida. O solo para evitar el servicio militar obligatorio en Austria.
El nacimiento del genocida
Ya instalado en Munich, capital bávara, Hitler buscó ganarse la vida vendiendo cuadros y bosquejos, más fue el estallido de la Primera Guerra Mundial lo que cambió sus ideales. Es así como tras haber sido voluntario del ejército alemán y retornado a su estadía en Munich, comienza a relacionarse con grupos extremistas que estaban en contra de los resultados y nuevos ideales adoptados por Alemania tras la derrota en el sangriento conflicto bélico.
Fue en este punto cuando sus ideas antisemitas adoptaron fuerza, al mismo tiempo en que desarrollaba sus dotes de orador y comenzaba a ganarse a la población alemana. Comenzó a referirse a los judíos como una raza y no como una comunidad religiosa, resaltando la prevalencia de la llamada raza aria para que Alemania pudiera recuperarse. Es así como, ya en el poder, promovió la discriminación y eliminación total contra este grupo étnico.
El exterminio
Fue durante el régimen de Hitler que el antisemitismo alcanzó su punto más álgido en Europa, desatando así el Holocausto, en donde el gobierno nazi persiguió, mutiló y asesinó a millones de pobladores judíos, varios de ellos viéndose en la urgencia de abandonar el país que había iniciado el conflicto bélico más sanguinario del siglo pasado.
El auge de Hitler en el poder alemán permitió la promulgación de leyes que comenzaron a despojar a los judíos tanto de sus propiedades así como de su derecho a ciudadanos, siendo además los chivos expiatorios para todas las crisis que sucedieron en Alemania. La llamada Noche de los Cristales Rotos, en 1938, marcó el inicio de la ola de violencia contra este grupo étnico, el cual, a partir de 1940, fue recluido en los macabros campos de concentración, en donde se les torturaba hasta realizar ejecuciones con un sadismo nunca antes visto.
Hitler terminó suicidándose una vez las tropas soviéticas se apoderaron de Berlín en 1945. Junto a ellos, sus generales más leales fueron condenados a muerte, hecho que terminó marcando un precedente y posicionando a Adolf Hitler como uno de los líderes más siniestros y macabros nunca antes vistos en la historia de la humanidad.