Ha pasado una semana exacta del fatídico resultado de la selección peruana de fútbol contra Australia, aquel marcador que ni siquiera se desearía incluir cuando se hable de Perú y las opciones que tuvo para ir a una cita mundialista.

Aún cuesta aceptarlo, no es fácil superar un momento deportivo único, no se halla explicaciones de qué fue lo que pasó. El equipo jugó como nunca pensábamos que lo haría, muy por debajo de su nivel. La ilusión tan hermosa solo fue efímera. No busquemos culpables, nos remontamos a una frase muy trillada en el mundo del deporte rey: “El fútbol es así”.

Cuando más alegres estábamos, la realidad nos da una tremenda cachetada hasta traernos abajo y de la cual costará bastante sobreponerse para los amantes a la selección. Las lágrimas, la depresión, la inmovilidad de la gente sin saber cómo reaccionar ante la eliminación eran notorias, mejor dicho, el país entero lloraba de tristeza luego que Advíncula y Valera fallaran sus penales.

Muchos hablan de un triunfalismo previo, otros comentan que no hubo concentración del plantel antes del repechaje, que viajaron casi 150 personas en el avión a Doha, donde se incluyeron dirigentes de las ligas departamentales, así como de clubes de primera división. Claro, en la derrota sale todo a la luz y se trata de buscar culpables.

Lo cierto es que Perú jugó muy mal, fue un concierto de imprecisiones, sin ideas, sin elaboración, sin recambio y lo peor de todo, sin reacción. Por instantes, parecía que no se daban cuenta que estaban disputando una clasificación a un mundial, caso contrario, sí lo hizo Australia, quienes usaron todos sus recursos para ganar, sino que lo diga su arquero Andrew Redmayne con su muy peculiar manera de atajar en toda la tanda de los 12 pasos.

El impacto fue tan grande que el tiro de gracia lo daría el propio Ricardo Gareca si opta por irse del país. Claro está que su contrato ya venció, pero es el único que conoce nuestras falencias y es el único capaz de luchar y trabajar ante la escasez, ya lo ha demostrado. “Nosotros no tenemos plan B, porque queremos que Ricardo siga al mando de la selección para reestructurar muchos aspectos”, palabras tan acertadas que mencionó Juan Carlos Oblitas, director deportivo de la FPF.

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A fin de mes se sabrá si el argentino continuará en un proceso más de la blanquirroja, si acepta será un consuelo y una nueva ilusión a lo ocurrido hace siete días, al menos, para aliviar un dolor. Sí, aquel dolor que durará toda una vida: Qatar 2022.

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