“Habemus ministrum”. El 30 de mayo puede ser un día más para la sociedad peruana o un momento decisivo para la misma. El Ministerio que ocupa ha sido y es la cenicienta del equipo ministerial, pues para una sociedad que ha vuelto la economía la única razón de existir, ministerios como Cultura, Educación y otros ocupan un rango de relevancia menor en el momento de tomar decisiones gremiales. Alejandro Neyra Sánchez no es nuevo en este Ministerio por lo que estará advertido de todas las situaciones irregulares (escándalos de corrupción, favoritismos, argollas) que encierra el mismo.

Es un ministerio por el cual, desde su creación en agosto del 2010, han pasado 14 ministros que han tratado de manejar una cartera muy amplia y con escasos recursos. El nuestro es uno de los ministerios (con Chile en 2018) de los más tardíos en toda Sudamérica. Argentina fundó el suyo en 1973; Brasil, 1985; Colombia, 1997; Venezuela, 1999; Ecuador, 2007; Bolivia, 2009; Paraguay y Uruguay están fusionados con los de Educación. En un país tan rico, multicultural y plurilingüe como el nuestro, se hacía necesaria una entidad que se encargase de articular a esta sociedad con el fin de mostrarla de manera activa y dialogante con las demás áreas, así como trabajar con todos los actores e instituciones culturales que realizan labor de investigación, difusión y creación de arte y cultura en todo el país. Desde muchos aspectos, este Ministerio debe de trabajar con Ministerios como el de Educación; pero su alcance debe de ir hasta Salud, Trabajo, Justicia y Economía, pues toda actividad humana encierra cultura y conocimiento de los otros. A lo largo de su década de creada, no ha logrado un reconocimiento que le permita jugar en “ligas mayores” cuando el aporte de su manejo de información y estrategias de comunicación con diversos sectores sociales, tanto de cultura urbana, minorías étnicas y segmentos poblaciones sensibles, hubieran sido decisivos a la hora de tomar decisiones en la pandemia que tiene en vilo a la sociedad peruana. Craso error que los líderes de llevaban adelante este Ministerio no hayan liderado algunas de las acciones tomadas por el Gobierno central y las que hubieran sido mucho más efectivas y quizás mejor acatadas frente al pandemónium social y económico que vivimos en la actualidad. Tanto así que ni los mismos medios de comunicación han tomado la iniciativa de consultar a diversos líderes de este ministerio que hubieran podido trabajar sinérgicamente con Salud y Educación. Los referidos medios han preferido, con justa razón, abordar el caso Richard Swing que haber coordinado reuniones estratégicas con jefes de áreas para poder mejorar estrategias de comunicación en nuestro diverso país.

Por otro lado, es positivo que muchas entidades y ciudadanos dedicados a la actividad artística  se estén reuniendo con el fin de constituir gremios inclusivos para alcanzar sólidas propuestas a un Ministerio que todavía no ha sabido ganarse su verdadero espacio bajo el sol.

GERARDO CAILLOMA

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