Por las sensaciones que dejó el partido, fue un partidazo; sin embargo, tanto el cuadro de Comizzo como el de Abel Ferreira se vieron vulnerables. 3-2 venció agónicamente Palmeiras sobre Universitario, y aquí te contamos los detalles.

El primer tiempo fue total para el equipo de Ferreira, la intervención de los cremas fue casi inexistente, se vio el habitual hostigamiento que generan los equipos brasileños; a los 20′ vino el gol de Danilo, que tras un córner solo tuvo que empujar el balón para abrir el marcador.

Ya en los segundos 45 minutos, no se reflejó ni un cambio en Universitario; que seguía mostrándose frágil, las líneas defensivas hechas de papel que fácilmente pudieron ser traspasadas por Marcos Rocha, De Paula, los remates de Danilo y la insistencia de Roni; y a los 52′ en una jugada por banda izquierda, Roni sacó un centro peligroso hacia atrás y al ras para Veiga que remató despiadadamente hacia el arco de Carvallo, poniendo el 2-0

Todo aparentaba ser de Palmeiras, ya que la U no daba sensación de generar más; hasta que a los 64′ Empereur comete una falta innecesaria contra Novick lo que le costó la roja; y a partir de ahí los del «verdao» vivieron una pesadilla; balón parado, centro de Novick y gol de Gutiérrez, quien 3 minutos después anotó de penal; y el predominio de Palmeiras se vio en peligro de extinción en solo 3 minutos con el 2-2.

Finalmente, para ponerle fin a la montaña rusa de sucesos en el encuentro, un mal despeje de Federico Alonso, que casi acaba en propia puerta, provocó un último tiro de esquina, que concluyó en el cabezazo de Renan que terminó con la esperanza de Comizzo de debutar con honor; así en los últimos instantes del partido, se marcó el 3-2 final.

En conclusión, fuimos testigos de una campaña muy pobre por parte de Abel Ferreira, un atípico campeón de la Libertadores con una poca sustancia anímica y psicológica en el campo; por otro lado, otra campaña igual de flaca, Comizzo tiene a su cargo una de las versiones más vulnerables de Universitario en los últimos tiempos. Finalmente, nos quedamos con la frase que eternamente describirá al fútbol peruano (espero que no sea así y que el futuro sepa contradecirme), se jugó como nunca y se perdió como siempre.

Por: Gustavo Polo Jiménez